lunes, 21 de septiembre de 2009
Publicado por vivealdia @ 8:15 PM  | En Armonia
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"Es importante que aprendamos a potenciar nuestro pensamiento positivo, a minimizar lo negativo y a valorar todo lo bueno que nos pasa"

 A veces, me sorprende observar la facilidad que tienen algunas personas de sufrir por todo lo que les pasa. Es impresionante ver cómo en todas y cada una de las situaciones que se les presentan buscan el problema en vez de la solución. Definitivamente, el ser humano parece obtener algún tipo de retribución (psicológica, emocional o afectiva) mostrándose víctima ante los demás, especialmente ante sus personas más queridas, porque, en la mayoría de los casos, terminan obteniendo, cuando lo hacen, la atención, el cariño y la compañía que habían perdido.
La mayoría de las veces este comportamiento es inconsciente; es decir, que no se dan cuenta de que forma parte de su estilo de vida, y cuando alguien les llama la atención, se niegan rotundamente a reconocerlo y aceptarlo, poniendo excusas como: "Es que tú nunca has vivido algo así", "es que tú no sabes cómo duele", "claro, como no eres tú", "pero es que ha sido demasiado difícil", "es que casi no puedo superarlo"… pensando que, de esta manera, pueden justificar su comportamiento de víctimas de alguien, de algo o de la vida misma.
Lo cierto es que actuando de esta manera, en la mayoría de los casos, sólo logramos reforzar nuestras creencias negativas y profundizar en el dolor o la dificultad de lo que vivimos, obstaculizando la posibilidad de superarlo más fácilmente, convirtiéndonos en víctimas de nuestra propia actitud y comportamiento.
Todos hemos pasado por situaciones difíciles, inesperadas y hasta dolorosas. Recordemos que estas situaciones forman parte de la vida y que, generalmente, nos dan la oportunidad de crecer, madurar, poner en práctica las herramientas y el conocimiento que tenemos para afrontarlas y resolverlas de la mejor manera y, además, nos permiten descubrir en nosotros talentos, capacidades y valores esenciales que no sabíamos que teníamos adentro.
Es importante que aprendamos a potenciar nuestro pensamiento positivo, a minimizar lo negativo, a valorar todo lo bueno que nos pasa, para que nos sintamos capaces de afrontar y hacer cuanto sea necesario para superar la dificultad lo más rápidamente posible, sin sentirnos víctimas eternas de lo que vivimos.

 CLAVES PARA SER MÁS POSITIVOS

Deja de quejarte. Es muy importante que venzas el viejo hábito de quejarte por todo lo que sucede de forma inesperada o diferente a como lo deseabas.
Busca siempre el lado positivo. En lugar de fijarte en el aspecto negativo de las situaciones o condiciones que envuelven tu vida en este momento, busca y resalta todo lo positivo aunque sea pequeño.
Confía en tí. Siéntete capaz de afrontar la vida como se presente y siempre de la mejor manera. Recuerda que el sufrimiento y la felicidad dependen de la calidad de nuestros pensamientos y sentimientos.
Pide ayuda. Si consideras que la situación que enfrentas es más grande que tus fuerzas, pide ayuda. También puedes buscar dentro de ti la presencia de Dios. Pídele que te muestre el camino para resolverlo, y ofrécele dar lo mejor de ti para poder superar la situación.

Cuestión de ACTITUD
Esta semana quiero compartir con ustedes la siguiente historia…

"Un rey se había enfermado debido a su pesimismo. Durante su agonía, llegó a verle, procedente de tierras lejanas, un médico, quien le dijo que lo único que lo salvaría sería ponerse la camisa de un hombre optimista.
Los heraldos y cortesanos se dieron a la búsqueda de la valiosa prenda. Citaron a todos los hombres del reino. Se presentaron muchas personas, pero todos estaban amargados porque les faltaban cosas para ser felices. Al final de la larga fila estaba un hombre de apariencia risueña canturreando y conversando con los sirvientes y observando maravillado la pomposidad del castillo. Fue llevado ante la presencia del rey. Éste le preguntó si era feliz...

-'Por supuesto, majestad', contestó.
-'¿Tienes suficiente dinero para vivir?'.
-'En verdad no me falta nada para pasarlo bien'.
-'Pero se ve pobreza en ti', replicó el rey.
-'No necesito más, porque pienso que pobre no es quien tiene poco sino el que anhela mucho'.
-'¿Y su salud?'.
Sonriendo, el hombre contestó:
-'A veces me enfermo, pero la enfermedad es para mí una aliada que me avisa que debo cuidarme'.
-'Tal vez, pero se ve usted un poco viejo', repuso el rey.
-'La vejez, como la muerte, es algo natural. La miro sin miedo y la asumo con dignidad'.
-'Y estás satisfecho con tu familia?'.
-'Amo a mi esposa y a mis hijos y los acepto como son. Es más, los he educado para que sean libres y hagan lo que más les guste hacer, como lo hago yo'.
Convencido, el rey, humildemente, le pidió su camisa. Pero para su asombro, el hombre le contestó: 'Lamento decirle que cuando sus soldados me trajeron, le regalé mi camisa al peón de la cuadra, quien tenía frío, pero cuando consiga una se la traeré sin falta'. Y despidiéndose cortésmente se fue, pues necesitaba ir a trabajar, sin preocuparse en lo absoluto por la recompensa, dejando en la cara del rey una gran sonrisa".
Una actitud positiva, entusiasta y vital siempre nos impulsa a actuar, a disfrutar, a compartir y a vivir plenamente cada momento. Además, nos da una visión y una interpretación mucho más optimista de cada evento que se nos presenta.
Una actitud positiva nos protege de la afectación que puedan causarnos las demás personas y las circunstancias difíciles de la vida. También nos ayuda a descubrir las oportunidades donde otros sólo ven dificultades, para asumirlas y afrontarlas de la mejor manera. De una actitud positiva y entusiasta depende, en alto porcentaje, el éxito y el bienestar que experimentemos para disfrutar de una mayor y mejor calidad de vida.

Para mayor información sobre estos temas puedes visitar www.maytte.com


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