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Los vinos ecológicos son aquellos producidos sin utilización de ciertos productos químicos que puedan aumentar el rendimiento de su cultivo de manera artificial, dañar el medio ambiente o mermar propiedades naturales a los alimentos. He aquí sus principales características:
Transporte de la uva a la bodega el mismo día de su recogida, evitando su compactación y alteración, utilizando cajas apilables de fácil limpieza, remolques poco profundos y recubiertos para que la uva no entre en contacto con el hierro, etc. Sistemas mecánicos de prensado que no dañen los componentes sólidos (escobajo, hollejo y pepitas) del racimo. Fermentación con levaduras existentes de forma natural en el mosto y con levaduras autóctonas seleccionadas. Trasiegos, remontados, rellenos y bazuqueos. Empleo de técnicas de frío para acondicionamiento térmico de la vendimia, control de las temperaturas de fermentación, conservación, estabilización frigorífica de los vinos, paralización de la fermentación en la elaboración de los vinos dulces y abocados, etc. Clarificación con albúmina de clara de huevo, gelatina no hidrolizada, cola de pescado, caseína de origen lácteo, bentonita y tierras de infusorios que no cedan sustancias extrañas. El almacenaje del mosto debe ser obligatoriamente realizado en depósitos de acero inoxidable, en los cuales la limpieza es una máxima. Para su crianza se emplean las tradicionales barricas de roble, tanto francés como americano. En la contraetiqueta de las botellas de vino ecológico debe aparecer el logotipo certificando que el vino ha sido elaborado bajo control de calidad de un comité especializado. |