martes, 19 de mayo de 2009
Publicado por vivealdia @ 3:30 PM  | Hogar
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Las normas de comportamiento dentro del propio hogar, así como los deberes y derechos de cada miembro deben ser enunciados y del cumplimiento de todos.

Establezca las reglas del juego de manera clara en su propia casa.Es importante que padres e hijos tengan sus roles diferenciados. Que cada quien asuma sus responsabilidades, no quiere decir que todos tienen que hacer lo mismo. Muchas veces los niños se confunden y se ubican frente a los adultos en relación de horizontalidad. Cuando los mandan a dormir ellos replican: "¡Aja, por qué no te acuestas tu también. Tú si te puedes acostar tarde pero yo no, claro, que injusto!".

Que un grupo social se comporte democráticamente no significa que no existan posiciones y jerarquías diferenciadas.

Reconozca sus errores y fallas abiertamente frente a los niños. Si los niños se confunden en términos de la igualdad de los derechos, los padres suelen darse muchas licencias en torno a los errores que cometen. No hay nadie más sensible y más atento a las injusticias y fallas de los adultos que los niños. Hacer lo que se pregona verbalmente es imperativo. No se puede llamar la atención o castigar a los pequeños constantemente porque no respetan las normas y a la vez, comerse la luz de los semáforos, botar basura a la calle, tratar de manera grosera a los propios empleados y a las personas con las que se trata, o pretender exceso de privilegios en la casa por la simple posición de autoridad. Más importante que no cometer errores es poder reconocerlos, saber pedir disculpas y rectificar.

Permita y facilite las relaciones interpersonales con personas diferentes. Niños y adultos de creencias religiosas, raza y cultura diferente pueden relacionarse sin dificultad. Deseche los esteriotipos y permita que sus hijos se nutran de la experiencia de conocer a personas con hábitos y estilos distintos. No piense que la única manera digna y correcta de ser es la que practica su familia. No permita reacciones despectivas hacia ningún ser humano. Las diferencias se deben tramitar con las ideas y la discusión razonada.

Estimule la autonomía de los niños. No se puede vivir en actitud policial ni asistencial detrás de los hijos. Ellos deben aprender a realizar sus tareas escolares solos. Deben realizar el cuidado diario de su propio cuerpo (comer, bañarse y vestirse) progresivamente solos. Las actividades escolares son su deber fundamental. Ellos deben estar pendientes de lo que tienen que hacer y de los materiales y apoyo bibliográfico que necesitan. Aunque usted no esté de acuerdo con la manera como van resolviendo las tareas, respete sus formas. Estimule la investigación y enséñelos a utilizar los libros. Refuerce que expresen las ideas con sus propias palabras antes de copiar textualmente lo que dicen otros. No les permita creer que todo se lo merecen, practique el reconocimiento por logro o mérito.

Fomente el cuidado del ambiente. Mantenga en el hogar una actitud ahorrativa, de no despilfarro y ecológica. Aunque a usted le sobre el dinero para pagar todos los servicios públicos, hábleles de lo inconveniente de malgastar el agua, la luz eléctrica, el papel o la comida. La idea de que no estamos solos en el mundo y de que todos nuestros actos afectan a las demás personas, resulta clave. Investigue en familia sobre las ventajas de reciclar y clasificar los desechos y comience a practicarlo. Una ciudad limpia y organizada agrega calidad de vida a todos.

Fuente:El Nacional Eme
María del Carmen Míguez /mcmiguez61@hotmail.com
ILUSTRACIÓN IDANA RODRÍGUEZ idanarodriguez@cantv.net 


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