
Recién nacido
Su culito, siempre limpio
Asear los genitales y el culito a tu pequeño no es una tarea difícil, pero para realizarla eficazmente debes seguir unas sencillas recomendaciones. La manera de evitar que a tu bebé se le irrite el culito es cambiándole el pañal cada vez que lo moje, no sólo cuando lo ensucie. Y durante su primer mes de vida será muy a menudo, después de cada toma, lo que significa que usará una media de 8 a 10 pañales diarios (hace muy poca cantidad de pipí, pero muchas veces al día, debido a que la capacidad de su vejiga es pequeñísima, de unos 40 ó 50 ml). En cuanto al pupú, hará de dos a seis veces si le amamantas, y de una a tres veces si le das el tetero. Cambiarle el pañal con tanta frecuencia, además de prevenir las irritaciones, evita las infecciones urinarias y le ayuda a estar más cómodo y tranquilo.
Tenlo todo a mano
Antes de cambiar el pañal a tu hijo, comprueba que tienes a mano todo lo necesario: el pañal limpio, las toallitas húmedas, una toalla de aseo, la crema protectora y la ropita que vas a ponerle. Si se ha hecho pupú es probable que para limpiarle bien, en lugar de las toallitas necesites una esponja suave y una ponchera con agua tibia y una emulsión sin jabón (se venden en las farmacias). Si mientras le estás cambiando te hace falta algo, no lo dejes solo. Agárralo en brazos y llévalo contigo. Así previenes el riesgo de una posible caída. En cualquier caso, acuesta al pequeño sobre una superficie segura y cómoda para los dos (su cambiador es lo más recomendable, para que no te duela la espalda) y empieza la tarea.
La técnica paso a paso
Si sólo se ha hecho pipí, bastará con que le pases la toallita húmeda por los genitales y el culito. Pero si se ha hecho pupú tendrás que limpiarle la zona pasándole la esponja humedecida en agua tibia repetidas veces. Es muy importante que lo hagas siempre de delante hacia atrás, aclarando la esponja en cada pasada, para prevenir una infección genital.
Si tienes un niño, antes de ponerle el pañal agárrale el pene y retráele con suavidad la piel del prepucio (sin forzar). Así irás eliminando las adherencias que suelen tener los recién nacidos, evitarás que se acumule el pipí y lo mantendrás lejos de infecciones urinarias.
Cuando acabes de asearlo, sécale el culito dándole toquecitos con una toalla y aplícale la crema protectora. Debes hacerlo cada vez que lo cambies, pues ayuda a prevenir la irritación.
Espera unos instantes para que la zona se le seque del todo (la humedad favorece la irritación y la proliferación de hongos) y colócale el pañal, deslizándoselo por debajo del culito hasta la cintura. Ajústaselo bien, pero sin que le oprima, y asegúrate de que se mantiene la pinza en su sitio. Así evitarás que el ombligo le quede saliente.
Si a pesar de tus cuidados, a tu hijo se le irrita alguna vez el culito, no pienses que estás haciendo algo mal. Los bebés tienen la piel extremadamente delicada y todos, en algún momento, se irritan (sobre todo cuando empiezan a salirles los dientes, ya que la erupción dentaria modifica la composición de la orina, haciéndola más agresiva para su piel). Sustituye su crema protectora habitual por la que te mande el pediatra y añade una cucharada de fécula de maíz (tiene efecto calmante) al agua de su bañera. En cuestión de 24 horas se pondrá mejor.
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3-6 meses
Cómo fortalecer su espalda
Estos juegos y ejercicios ayudarán a reforzar los músculos de la espalda de tu hijo. Así, después no tendrá problemas al sentarse, al ponerse de pie, al andar...
Entre los 4 y los 5 meses tu bebé aprenderá a darse la vuelta sobre sí mismo: estando acostado boca arriba, se pondrá boca abajo, y viceversa. Esta conquista denota un importante avance en su coordinación motora y en su maduración muscular e implica que ya tiene los músculos de la espalda lo bastante fuertes como para poder mantenerse sentado a ratitos sobre tu regazo, sin sentirse incómodo. Aun así, es mejor que lo coloques recostando su espalda contra tu pecho, para que se sienta más protegido, a que lo pongas mirando hacia ti, ya que de esta manera estará más en vilo.
Gimnasia para bebés
Pero hasta que logre sentarse él solo (lo conseguirá alrededor de los 6 meses con apoyo y hacia los 9 meses sin él), tu hijo todavía tiene que fortalecer mucho su espalda. Practica con él estos ejercicios todos los días, durante unos minutos, y le ayudarás a ejercitarla:

6-12 meses
Díselo... ¡cantando!
Las canciones infantiles le entretienen, favorecen tu comunicación con él, le hacen reír... Son perfectas para estimular el desarrollo del bebé.
Cinco lobitos, manos, manitos, aserrín, aserrán los maderos de San Juan... Estas canciones infantiles que todos conocemos tienen una calidad especial. Implican una relación directa con el bebé y crean un clima afectivo muy íntimo, esencial para su desarrollo.
Como son cortas, monótonas y repetitivas, el niño, aunque aún no esté capacitado para cantarlas, se las aprende enseguida (¡qué manera más agradable de ejercitar la memoria!) y esto le permite anticiparse a lo que va a ocurrir, algo que a su vez le produce una tranquilizadora sensación de control y seguridad.
Un aprendizaje muy grato
Todas estas cancioncitas van unidas a la mímica, que incita al bebé a participar, a interactuar con la persona que le está cantando. Si mueves tus manos al son de los cinco lobitos y se las enseñas a tu hijo, potenciarás su capacidad de atención. Más adelante, cuando tenga alrededor de diez meses, podrá imitarte y girará las manitas él también, lo que además de estimular su concentración, le ayudará a hacerse una idea mucho más acertada de cómo es su cuerpo y de la infinidad de cosas que puede hacer con él.
Es seguro que tus gestos y movimientos en múltiples ocasiones le harán reír. Y ya sabes que la risa aumenta la producción de endorfinas, que son las hormonas del bienestar -así se acostumbrará a ser un niño feliz- y refuerza las defensas inmunitarias del organismo.
Procura vocalizar mucho y despacio al cantar. El motivo es que tu hijo, además de prestar atención a tus manos, también se fijará en cómo mueves los labios y la lengua e irá tomando nota de las expresiones faciales que acompañan a tus palabras, algo fundamental para aprender a hablar. También es recomendable que cambies tus tonos de voz. Esto ayudará a tu hijo a discriminar los sonidos y a perfeccionar el oído.
A todos los niños les gusta que sus padres les presten atención. Y al cantarles, eso es lo que hacen, dedicarles un tiempo de atención exclusiva.
Por eso las canciones infantiles resultan tan eficaces para mejorar las habilidades y las destrezas que tu hijo está adquiriendo en el área de lenguaje y hasta de coordinación.
Adecuadas al momento
Ahora bien, a lo largo del día hay momentos para todo. Por la mañana, para que tu hijo se despierte y afronte el día con entusiasmo, cántale canciones que inciten al juego participativo, como las que hemos citado antes.
Y para las siestas y la hora de dormir por la noche, recurre a las nanas tradicionales de toda la vida. Está comprobado que el ritmo respiratorio y la frecuencia cardíaca de los pequeños disminuye mientras las escuchan y esto les facilita la conciliación del sueño. Pero, eso sí, deja de tarareárselas antes de que se duerma. De lo contrario le acostumbrarás a dormirse al ritmo de tus melodías y cada vez que se despierte por la noche tendrás que volver a cantarle para que se quede dormido de nuevo.
Por último, hay una canción que encanta a todos los niños: la del cumpleaños feliz. Cántasela a tu hijo cuando llegue el día de su aniversario y ya verás qué carita de ilusión pone. Seguro que la ha oído en la guardería o en el cumpleaños de algún familiar y sentir que en esta ocasión está dedicada a él le pondrá muy contento.
No obstante, cuando la entonen en grupo no lo hagan muy fuerte y dejen la luz encendida al traer la torta para que no se asuste. Así disfrutará plenamente de esta canción que le hace sentirse tan querido por todos, tan protagonista...
PARA VER MEJOR
En los primeros meses el niño necesita moverse para mejorar su vista. Si permanece la mayor parte del tiempo en la cuna y ésta se mantiene en la misma posición, su campo visual será muy limitado (30º es el ángulo de visión del recién nacido). Un niño sin estímulos visuales tardará más en ampliar su campo y, por tanto, en aprender, ya que la vista condiciona la exploración táctil (si a un bebé de 4 meses le pones un objeto en la mano y le tapas los ojos, no sabrá llevárselo a la boca). Hay que cambiarle la perspectiva de la cuna, llevarle a distintos sitios de la casa y darle juguetes adaptados a su edad. Los bebés prefieren los objetos en movimiento a lo inmóvil, colores contrastados antes que tonos pastel, personas antes que objetos y rostros gesticulantes ante cualquier otra cosa.
Señas:ïMarielly Herrera Maimone, Pediatra inmunólogo y alergólogo.Buennacer
TelÈfono: (212) 693.1723 www.buennacer.com.ve
ïCentro Clínico Profesional Caracas
Teléfono: (212) 574.0145 / 0420
Fuente: eluniversal.com/estampastematica