Si bien en la vida real razones para reír le sobran, en su nuevo filme, Siete Almas, el actor estará al borde del colapso. Eso sí, el amor le tenderá una mano. "Lo más difícil para mí fue vivir por un tiempo en la rabia y el dolor
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Salvador salvado
Thomas, el protagonista de Siete Almas, es un recaudador de impuestos que ha tocado fondo tras atravesar una trágica experiencia no revelada inicialmente a la audiencia. Enceguecido por su propio drama y con un sentimiento de culpa que pesa algo más que las siete libras que le dan el título al filme en inglés (Seven Pounds), decide expiar sus cargas transformando, para bien, la vida de siete personas desconocidas. En el curso de su autoinfligida misión se enamora de una de sus elegidas: Emily Posa (Rosario Dawson), quien, a pesar de padecer una condición cardíaca con poco chance de ser curada, le hará recordar que siempre valdrá la pena vivir cada minuto con esperanza y alegría. Desde el comienzo de la historia, no obstante, el personaje de Smith esconde un secreto que el espectador habrá de averiguar a medida que transcurre la narración. Al parecer, hasta al mismo actor le costó descubrir todo lo que ocultaba su interpretado.
"Usualmente, cuando trabajo en una película, quiero entender desde un comienzo qué significa y que todos los secretos me hayan sido revelados, pero este filme se mantenía diciéndome algo diferente una y otra vez. En mi mente era a veces un maravilloso romance y en otras oportunidades lo veía como una tragedia. Así que el guión siempre me presentaba cosas nuevas y me daba diferentes opciones para explorar", relataba un animado Will Smith.
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En Siete Almas Will Smith vuelve a reunirse con Gabriele Muccino |
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La pócima que todo lo alivia
"Uno de los conceptos del filme que resultó más atractivo para mí fue el planteamiento que hace en cuanto al poder transformador del amor -indicaba Will Smith. El personaje se da cuenta de que, no importa lo que ha pasado en su vida, no importan las pérdidas, los traumas o el dolor por los que ha atravesado, el amor es siempre el último elixir, y aunque Ben no cambia los planes que tenía desde un inicio, al final los lleva a cabo por razones muy distintas a las que tenía cuando arranca la película".
Lógicamente, acá no serán revelados los planes del protagonista de Siete Almas, pero en la historia será capaz de grandes desprendimientos por la chica del relato, de allí que no está de más consultarle a Smith cuánto cree él que sería demasiado para entregar por amor. "Esa es una pregunta difícil de responder, pero conectando esto a mi vida yo creo que la única manera de ser feliz es vivir sirviendo a otra gente. Hacer de la vida de alguien algo mejor, hacer sentir bien a alguien, sea como sea, es la máxima felicidad. Tienes que tener una razón más allá de ti mismo para levantarte todas las mañanas, en eso radica en parte la diferencia entre estar deprimido o alegre. Saber que la vida de alguien va a ser mejor porque tú te levantaste le brinda un propósito a tus actos".
A decir verdad, lo que en cualquier otro pudo haber sonado un tanto falso e impuesto, al entusiasta actor le brota con naturalidad. Es una suerte de filosofía de vida que, sostiene, lo ha acompañado en su trayectoria profesional y personal, lo que, a todas luces, ha dado más de un fruto. "Will Smith parece lograr un éxito tras otro sin el más mínimo esfuerzo. Todo lo que hace lo hace bien. Es una persona con una gran presencia y jamás pasa desapercibido, cuando él entra a algún lugar sabes que está allí", reseñaba unos meses atrás la prestigiosa revista estadounidense Parade. Y aunque Siete Almas no repitió en la tierra del Tío Sam la hazaña en la taquilla que lograra En búsqueda de la felicidad, para él lo más importante es que esta cinta le ayudó a reafirmar sus convicciones personales: "Esta es la película en la que me he mostrado más. Fue una autoexploración pura. Fue para mí como una especie de revelación acerca de quién quiero ser y cuál debe ser mi propósito en la vida... Yo quiero estar más cerca del ciudadano de a pie descubriendo cuál debe ser mi rol como americano. Qué puedo hacer para que este país se convierta en algo mejor".
Ya son al menos dos afroamericanos en el tope de su popularidad los que han expresado el mismo deseo este año. Afortunadamente, para el país del norte, ambos tienen el poder y pueden alcanzar algo más que siete almas. Bien por ellos.
El lado luminoso de Rosario Dawson
La verdad es que no muchos por estos lares ubican con claridad a Rosario Dawson, la actriz que interpreta el rol de Emily Posa, protagonista de Siete Almas.A los que la recuerdan, sin embargo, les viene a la mente la imagen de una "chica dura" y sensual, bastante cercana a sus roles en Sin City (2004) o en Eagle Eye (2008), la más reciente estrenada en el país -también estuvo en Hombres de negro II, la primera vez que compartió créditos con Will Smith; y asimismo participó en el musical Rent (2005) y en la épica Alexander de Oliver Stone (2004). Pero, en persona, Dawson transmite una energía bastante diferente a muchos de sus personajes. Alta (1,74 metros) y estilizada, y mucho más guapa de lo que se percibe en pantalla, la actriz de origen latino, nacida en Nueva York, es una mujer de ademanes más bien amables y muy relajada.
"Rosario transmite una vulnerabilidad bastante tangible que va de la mano con su sensualidad. También hay cierta inteligencia e intuición en su manera de actuar, y sentí que esas cualidades eran necesarias para que el espectador pudiera creer que alguien como Ben (el personaje de Will Smith) podía ser rescatado por alguien como Emily (Dawson)", dice el director Gabriele Muccino.
"Apenas leí el guión sentí que este sería un rol que me encantaría. Los personajes de Siete Almas me conmovieron por su autenticidad, así que audicioné como una loca para obtener el papel", señala la actriz de 29 años, que ha tenido la oportunidad en este filme de mostrar una actuación diferente a las que normalmente se le asocia. Lo cierto es que ha recibido buenas críticas por su desempeño. Pronto se le verá, nuevamente, en Sin City 2.
POR ENMAR PÉREZ - LOS ÁNGELES
Fuente: Estampas/ eluniversal.com