lunes, 26 de enero de 2009
Publicado por vivealdia @ 12:07 PM  | De Todo un Poco
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Entre las consecuencias del calentamiento global está la pérdida de zonas costeras

El efecto invernadero, ese que tiende a retener el calor que llega a la Tierra por los rayos solares, es un fenómeno natural. No es producto exclusivo del desarrollo industrial, ocurre desde mucho antes de que se quemaran, por primera vez, combustibles fósiles. Es tan antiguo como el mismo planeta.

Pero sí ha sido la acción del hombre la que potencia la alteración de las condiciones climáticas a tal punto que la vida podría llegar a hacerse insostenible; eso si continúa el ritmo de contaminación, de despilfarro de recursos, de explotación de sustancias nocivas y, sobre todo, de persistir el nivel de inconsciencia ciudadana.

Y como es el hombre quien ha perturbado el equilibrio climático, es el mismo hombre quien puede retornarlo a la normalidad, o al menos evitar que se profundicen las consecuencias de un planeta cada día más caliente.

Entre las tantas consecuencias que vendrían por el calentamiento global está el aumento del nivel del mar, como consecuencia del derretimiento progresivo de glaciares. En el caso particular de Venezuela se habla que se verán afectados 31,84 kilómetros de costa si aumenta el nivel del mar. Hay ciudades costeras que, incluso, podrían desaparecer.

Expertos dicen con insistencia que también habrá alteraciones que implican la intensificación de fenómenos, como sequías, huracanes e inundaciones y la aparición de estos en sitios donde jamás se les ha visto. Vaticinan también que habrá veranos más cálidos, e irónicamente inviernos más fríos. Todo eso podría pasar si no se emprenden y fortalecen las medidas que estén enfiladas a la conservación de recursos y especialmente a la reducción de las emisiones actuales de dióxido de carbono, CO2, el principal gas que produce el efecto invernadero.

Hay quienes han propuesto instalar una especie de sombrilla en el espacio para filtrar un poco los rayos solares y reducir el calor que llega a la Tierra. Expertos en materia ambiental proponen ideas más sencillas, que se pueden emprender desde casa.

Un quinteto de cosas por hacer

1. Masificar el uso de gas natural, en lugar de gasolina. Para Fernando Jáuregui, psicólogo social, conductor de CNN World Report y promotor de conductas ambientalmente responsables, estima que mucho ayudaría el que Pdvsa implementara a escala masiva el sistema de gas natural para vehículos, porque no sólo Venezuela disminuiría el volumen de combustibles fósiles que se quema a diario internamente, sino que además "se deja de subsidiar a la gasolina y ese dinero ahorrado se puede invertir en escuelas y hospitales". Agrega que hacer más eficiente los motores de los vehículos del transporte público, también es un paso acertado para reducir emisiones de CO2.

2. Leer con detalle los manuales de electrodomésticos. Disminuir el consumo de energía eléctrica es una de las reglas de oro para eludir el efecto invernadero, especialmente en países donde esa energía es generada al quemar combustibles. En esta línea, Diego Díaz Martín, presidente de Vitalis y jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana, dice que es una imperiosa necesidad el "leerse los manuales de los electrodomésticos, en especial de las computadoras. La mayoría de los equipos tienen opciones para ahorrar energía, sin embargo, la mayoría de las personas suele leer el manual sólo cuando tiene algún problema con el equipo".

3. Utilizar carbón de plantaciones para hacer parrillas. "La clave está en motivar y en hacer actividades que no te cambien tu experiencia en la vida diaria". Bajo esta premisa Jon Paúl Rodríguez, investigador del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y director de Provita, sugiere el uso de carbón de plantaciones para hacer parrillas. "Pueden ser de plantaciones de eucalipto o pino, porque viene de madera de plantaciones que se crean expresamente para estos fines y no de madera extraída de los bosques". Deforestar bosques implica acabar con árboles que, junto a los océanos, son capaces de secuestrar CO2 del aire.

4. Hacer más verde la superficie terrestre. Para el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la forestación y las plantaciones de bioenergía pueden restaurar las tierras degradadas, gestionar la escorrentía hídrica y retener el carbono del suelo. Sin embargo, este órgano que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007 advierte que una medida así competiría con la producción alimentaria si no se diseñan adecuadamente. No obstante el IPCC destaca que la disminución de las pérdidas de hábitat natural y de deforestación puede, amén de combatir el calentamiento, beneficiar en gran medida a la conservación de la biodiversidad.

5. Rociar la atmósfera de azufre. Parecería descabellado, pero no lo es. Científicos del mundo concuerdan en dispersar partículas de azufre en la atmósfera. Wallace S. Broecker de la Universidad de Columbia, dijo hace unos años que echar en la estratosfera toneladas de dióxido sulfúrico, como hacen de vez en cuando los volcanes en erupción, ayudaría a evitar que parte de la energía solar llegue a la superficie terrestre. No obstante, eso, además de requerir una flota de cientos de aviones, también contribuiría al aumento de lluvia ácida. Una propuesta más moderada indica que las partículas de azufre podrían ser rociadas por medio de globos aerostáticos.

Daniel Ricardo Hernández
EL UNIVERSAL


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