martes, 25 de noviembre de 2008
Publicado por vivealdia @ 3:15 PM  | De Todo un Poco
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Entre Galipán y La Guaira son muchas las opciones para el turismo de aventura

Los restos de la residencia del Frankenstein venezolano, pozos y una cascada de más de diez metros, un tobogán de agua, un original museo, restaurantes con vistas espectaculares, excursiones de sólo 45 minutos al picacho de Galipán, desde donde se puede apreciar setenta por ciento del litoral ... son muchas las opciones que se encuentran en apenas diez kilómetros de camino, en ese descenso salvaje de casi 2 mil metros entre Boca de Tigre y La Guaira.

La vía que va desde el pueblo de Galipán hasta La Guaira es sobre todo conocida por sus posadas, pero su vegetación esconde también secretos y leyendas. Así desde San José, pueblo que está a unos 1.200 metros por encima del nivel del mar y en el único cruce de agua del camino, puede hacerse una excursión de dos horas al mausoleo del Doctor Knoche, médico alemán que en el siglo XIX se hizo famoso por embalsamar muertos sin quitarles las vísceras.

La vegetación se ha tragado la mayor parte de lo que algún día fue su residencia, los seis nichos fueron saqueados y allí ya no están los guardias y el perro momificado que algún día adornaron el lugar, pero el mausoleo es la única estructura que se conserva de la hacienda Buena Vista que un día habitó Gott-fried Knoche. En el camino, además, puede verse el lugar en donde yacen los restos de Venancio, un señor cuyo cadáver, cuenta la leyenda, se le cayó al doctor en el camino y perdió la cabeza, por lo que fue enterrado en ese mismo sitio pues ya no servía para ser embalsamado.

Ese camino es el llamado Cangilón de los Españoles, y fue la primera ruta que se utilizó en la colonia para bajar hacia La Guaira, antes de que se hiciera el Camino de los Españoles.

Allí mismo en San José está también el río del mismo nombre, y tiene dos atracciones distintas, una a cada lado del camino: hacia el oeste un tobogán de agua y por el este una cascada de más de diez metros, la misma cuyo sonido arrulló al pintor alemán Ferdinand Bellerman cuando se hospedó en la casa materna de los Guánchez, que todavía hoy está en pie.

Otro atractivo que mezcla lo natural con lo histórico y además le agrega dosis místicas es un viaje de 45 minutos desde Boca de Tigre al Picacho de Galipán, desde donde se puede contemplar casi todo el litoral. Hay allí una piedra que a cierta hora del día resplandece por la luz del sol y evoca la figura de una virgen. En San Isidro todo el mundo cuenta la leyenda según la cual esa piedra fue bajada a La Guaira en mulas en el siglo XIX por orden de un párroco que estaba sorprendido por su particular forma. Cuando la fueron a develar, ya en la iglesia, la piedra había desaparecido: había vuelto a su lugar de siempre.

Aparte de su fervor religioso (existen dos famosas grutas: La Milagrosa y la de la Rosa Mística) y su amor por las leyendas, los habitantes de Galipán son conocidos también por su misticismo, una característica que se resume muy bien en el Museo de las Piedras Marinas Soñadoras.

Su creador es el poeta y artista Gonzalo Barrios, mucho mejor conocido como Zóez. En los terrenos de su casa fundó hace más de quince años este museo, en donde exhibe una cantidad de esculturas y composiciones hechas de piedra. Para entrar el visitante debe armar un monumento a la armonía que está allí, y es imprescindible entrar descalzo y en pareja.

Se ofrecen distintas atracciones (caminar a ciegas por un sedero de piedras, o intentar seguir las huellas marcadas en una roca muy inclinada) y además los visitantes tienen la opción de realizar sus propios monumentos, siempre tratando de lograr el esquivo equilibrio.

Incluso existe una segunda etapa de este museo, El Mundo del Silencio, pero allí sólo se permite la entrada a aquellas parejas que visitan el museo por segunda vez. Es un lugar, según explica Zóez, en donde la gente puede encontrarse a sí misma.

Habría que disponer de una semana completa para descubrir todos los secretos y opciones que se esconden en estos ocho kilómetros de camino. Un trayecto que a pesar de estar perfectamente pavimentado sigue siendo desconocido para la mayoría de los habitantes de la gran capital, que apenas y lo recorren de pasada y que creen que Galipán es sólo fresas con crema y sandwiches de pernil.

Javier Brassesco
EL UNIVERSAL

Para quedarse

El jardín de la luna. Es la primera posada que uno se encuentra si sube desde La Guaira, y está a poco más de 600 metros por encima del nivel del mar. Allí todas las camas son de piedra (su dueño es el creador del museo de las piedras), como de piedra son las decoraciones, diferentes en cada una. Hay diez habitaciones y se debe reservar con al menos dos semanas de antelación. Precio: 250 diarios. Tlfs. 3680015 y 04167205653.

Espacio Galipán. A 1.400 metros por encima del mar, está este lugar especial para eventos educativos y de convivencia. Tiene una sala para ochenta personas, otra para 25 y un salón VIP para 12. Dotada de sala de proyección y eventos educativos. Próximamente se inaugurará allí con una vista a La Guaira y al picacho de Galipán. Tlf. 5249756.

Miradas. Posada que ofrece también un restaurant tipo gourmet. Posee diez habitaciones y el precio de cada una es de 400 bolívares diarios con desayuno y cena incluidos. Tlf. 04141166836.

Hacienda Vieja. Surgió como hacienda cafetalera a principios del siglo XVIII. Hoy es una posada con 14 habitaciones a 350 bolívares por pareja. Tiene incluso una suite presidencial con jacuzzi y dos balcones, y un restaurant de vista espectacular. Tlf. 8335612.


Comentarios
Publicado por Visitante
martes, 12 de mayo de 2009 | 1:14 PM
será que pueden poner unas fotitos... para que uno vea si va