Cuando no había tantos chefs famosos que le dedicaran su imaginación para preparar las pastas, la mayoría de las veces se presentaban sin gracia y con una salsa de tomate algo ácida
Pero esos tiempos quedaron atrás. Las pastas de hoy (de todos los tamaños, formas y colores) se preparan con una variedad increíble de salsas e ingredientes. Muchas de ellas ya vienen preparadas (¡siempre les agrego una pizca de azúcar para quitarles la acidez y un poco de orégano!)
Uno de mis platos de pasta favoritos -que sirvo con frecuencia a mis invitados y llamo Macarrones a la Cubana- es fácil de preparar. Prepara unos macarrones hasta que estén a punto (no demasiado al dente); agrega una salsa hecha de lo que llamamos un sofrito criollo, con tomates bien maduros, cebollas y ajos cortados en trozos pequeños, y todo sofrito en aceite de oliva (agrégale trozos de jamón o chorizo, rajas de pimientos o ajíes verdes y rojos, orégano, sal y pimienta a gusto). Al añadir la salsa sobre la pasta, déjala descansar media hora; vuélvela a calentar un poco y sírvela al instante. Y deja que cada comensal le agregue lo que desee de queso parmesano rallado. ¡Queda deliciosa, con un sabor muy cuisine courante, al estilo casero! Otra salsa favorita de todos es una simple bechamel -que puedes comprar ya preparada- a la que se le agrega un poco de leche (si está demasiado espesa) y una generosa porción de un buen queso rallado. Así tendrás al instante una deliciosa salsa Alfredo. Y cuando compro raviolis frescos en algún mercado, les agrego un poco de aceite de oliva, calentado con un diente de ajo, hojas de salvia, sal y pimienta. Adorna con rebanadas muy finas de queso parmesano.
Fuente: Vanidades
Por: Antonia I. Macías