viernes, 03 de octubre de 2008
Publicado por vivealdia @ 11:28 AM  | Buen Provecho
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Esta especia americana causó gran asombro a los conquistadores cuando la encontraron y sirvió un poco de justificación a Colón a su regreso a España, porque si bien no encontró la pimienta negra, había encontrado otro tipo de pimienta. Es que así comenzó a conocérsela en Europa.

Rápidamente la adoptaron pues era muy fácil de cultivar, entonces comenzó a ser común ver las macetas sembradas con ajíes americanos que no sólo eran sabrosos, sino que resultaban más económicos que las semillas de la pimienta.

El ají pertenece a una gran familia que se conoce como los capsicum que además cuenta con la particularidad nutricional de aportar al organismo una buena cantidad de vitaminas A y C. Hay tantas variedades en América que podemos llegar a confundirnos tratando de identificarlos. Los encontramos alargados o muy pequeños, otros con forma de globo, unos dulces y la mayoría con diferentes grados de picante. Su nombre, como muchas variedades autóctonas de indígena, para algunas variedades también se usan nombres como coropco, auyaco, chirel, corito, chirere, entre otros.

En Venezuela predomina el uso de los picantes en los conocidos ajiceros de los que se preparan gran variedad en nuestro territorio, más que usado directamente en las preparaciones. La variedad dulce si se ha convertido en protagonista de muchos platos por su agradable sabor y aroma.

Es una característica de los guisos y es protagonista en la sabrosa guasacaca, la mejor acompañante para la parrilla criolla. Este fruto ha estado presente en la tradición culinaria de América.

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