viernes, 03 de octubre de 2008
Publicado por vivealdia @ 10:43 AM  | De Todo un Poco
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Cada época en la vida humana tiene características distintivas. La juventud, es una etapa, la vejez es otra. Son diferentes la una de la otra. Como personas de la tercera edad, apreciemos la nobleza de la vida que transitamos, así como lo hicimos en los tiempos de la juventud. Nada de comparaciones, nada de competencias vanas, cada época goza de sus características, sus ventajas, sus limitaciones.

La juventud es tiempo de promesa; la tercera edad es tiempo de realizaciones.

La juventud es el corredor en la raya de salida; la tercera edad es el corredor que va aproximándose a la meta.

La juventud es la semilla; la tercera edad es el árbol completo con flores y frutos.

La juventud es la maqueta de la construcción futura; la tercera edad es el edificio ya construido.

En la juventud nos alegramos con los sueños y los proyectos; en la tercera edad disfrutemos de los logros, los hechos, las memorias.

En la juventud mirábamos hacia adelante a ver qué nos ofrecía el futuro; en la tercera edad miremos hacia atrás para valorar lo que nos dejó el pasado.

En la juventud nos sobraba fuerza física y buscábamos disciplina; en la tercera edad nos falta energía física pero nos sobra experiencia y madurez.

Palabras claves de la juventud son sueños, acción, fuego, rapidez, ilusión.

Palabras claves de la tercera edad son sabiduría, equilibrio, fidelidad, profundidad.

A un joven lo interrogamos sobre sus aspiraciones, metas, ideales. Deberíamos sentarnos y preguntarle a los de la tercera edad sobre sus logros, reveses, trabajos, triunfos y familia.

Le preguntaron al General Douglas McArthur si se sentía viejo al cumplir sus setenta años y respondió: “La vejez no es simplemente una edad cronológica de la vida, sino un estado del espíritu humano. Se es viejo cuando se deja de soñar”.

 Fuente: Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis / Aarón Espinoza Rincón

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