viernes, 26 de septiembre de 2008
Publicado por vivealdia @ 7:48 PM  | Belleza
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El clima venezolano permite usar zapatos descubiertos todo el año, pero esto, además de ponerlos en el foco de atención, los hace más propensos al maltrato

Usar zapatos cómodos y de buena calidad: Con los pies no vale eso de que "para lucir hay que sufrir". Esto vale para el calzado en general, pero en el caso de las sandalias hay que estar muy pendientes también de la forma de las tiras, de que no queden muy apretadas ni muy flojas, pues el roce puede causar, además de incomodidad, ampollas que luego dejan marcas.

No cortar demasiado las uñas:
Con esto se evita las uñas encajadas. Además, conviene cortarlas rectas, nunca redondeadas. Con una lima se dan los toques finales y queda un mejor acabado.

Usar brillo base debajo del esmalte: Esto es lo que evita que las uñas tomen un color amarillento, especialmente cuando se usan esmaltes oscuros.

Hidratar más de una vez al día:
L a s sandalias exponen los pies a los efectos del sol y del aire acondicionado, por lo que exfoliar y aplicar humectantes con frecuencia evitará las incómodas resequedades y mantendrá las cutículas en perfecto estado.

Cambiar el esmalte al menos cada 15 días: Es cierto que el esmalte de las uñas de los pies dura más que el de las manos, pero igual se nota el paso del tiempo. Si se va a llevar sandalias, conviene tener el esmalte en las mejores condiciones para lucir impecable.

Masajear todo el pie: S
in olvidar las cutículas, con una crema hidratante, debería ser una rutina diaria, justo antes de dormir. Además de los beneficios de la humectación, es un gesto que induce a la relajación 

No usar sandalias todos los días: Conviene aprovechar los cambios de clima para llevar también zapatos cerrados, preferiblemente con medias, para darle descanso a los pies.

Remojar correctamente: El agua debe estar tibia, no demasiado caliente, pero además de eso, conviene agregar bien sea sales de baño o el aceite esencial de su preferencia y no dejarlos menos de 10 minutos. Cuanto más maltratados estén los pies, más tiempo necesitarán en remojo.

Un truco:  Añada un cuarto de taza de leche al agua tibia para ayudar a eliminar las asperezas y el cansancio de sus pies.

Fuente: El Nacional Todo en Domingo   
Ángela Feijoo afeijoo@el-nacional.com


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