Los ajos asados, ‘caramelizados' y suaves, son deliciosos cuando los agregas a un puré de papas o los untas sobre trozos de pan francés crujiente y tostado 
También puedes unir ajos asados con mantequilla y sofreír con ella vegetales o trozos de pollo,
mariscos o pescados. Un pollo asado al horno, dentro del cual colocas una cabeza de dientes de
ajo y limones cortados es una delicia. En fin, algo tan sencillo como unos ajos, puede cambiar el ciento por ciento el sabor de un plato. Para asarlo: Precalienta el horno a 150° C (300° F). Corta un pequeño trozo de la parte de arriba de la cabeza de ajos e imprégnala con una mezcla de aceite de oliva, sal y pimienta. Envuélvela en papel de aluminio, colócala en un molde de hornear y ásala unos 45 minutos más o menos hasta que esté suave. Déjala enfriar un poco antes de comerla.
por: Antonia I. Macías
Fuente: Vanidades