Con probados beneficios antioxidantes, antiinflamatorios y anticancerígenos, el extracto de té verde es utilizado como principio activo en cremas, lociones y perfumes, tanto para proteger la piel como para vigorizar los sentidosPor Carolina Quintero

La tradición de prepararlo y consumirlo es milenaria -data de hace casi cinco mil años- y aunque chinos e hindúes se disputan y atribuyen su origen, son ambos los principales exportadores. Y la verdad es que una taza de té, caliente o fría, es provechosa a cualquier hora del día: para acompañar las comidas, para disfrutar la tarde, para paliar el frío, para refrescar el calor o para aprovechar sus múltiples beneficios. Es tanta la afición que despierta que, después del agua, es la segunda bebida más consumida del mundo, incluso, más que el café.
No obstante, para apreciarlo hay que saber diferenciarlo, pues de la misma planta, la Camellia Sinesis, un arbusto del Extremo Oriente, se procesa su hoja para obtener, específicamente, varios tipos de té: negro, rojo, blanco y verde. Así, el té negro, el más popular en Occidente, es el más procesado y con mayor oxidación y fermentación. Eso le da el carácter de ser el más aromático, de sabor intenso y color oscuro, pero, a la vez, el que contiene más cafeína. Es rico en flúor, por lo que ayuda a prevenir las caries, y en flavonoides, con un alto poder antioxidante, que ayudan a proteger el sistema cardiovascular. De igual forma, mejora la capacidad de dilatación y contracción de los vasos sanguíneos y disminuye las bolsas debajo de los ojos, si se aplica en forma de comprensas frías.
El té rojo u oolong (wulong) se fermenta parcialmente; es decir, posee un grado de oxidación media. Es rico en polifenoles (poderosos antioxidantes) y taninos, efectivos componentes en la lucha contra el cáncer ya que ayudan a las células de ADN a reproducirse con exactitud. Además, reduce los niveles de colesterol malo, la presión arterial y el azúcar en la sangre. Es capaz de disolver grasas y de aumentar la respuesta inmunitaria.
El té blanco se obtiene de las hojas jóvenes del arbusto que no se han oxidado y son protegidas del sol para evitar la formación de clorofila. Al no fermentarse, concentra sus polifenoles, de allí que sea tres veces más antioxidante que el té verde (equivale a doce vasos de jugo de naranja). Por su efecto, es altamente diurético, combate la fatiga física y mental, mejora la capacidad de concentración y memoria, favorece la eliminación de grasas y reduce el colesterol.
Por último
, el té verde no se fermenta, sino que se trata con vapor (la hoja permanece verde); por consiguiente, no se oxida. En el proceso del secado, tampoco sufre gran alteración en su composición química por lo que mantiene sus niveles de flavonoides, concretamente catequinas (principio activo antioxidante) mucho más altos.
Sus beneficios medicinales son diversos. También contiene gran cantidad de flúor, lo que ayuda a fortalecer huesos y dientes. Se ha comprobado que tiene gran potencial para la lucha contra el cáncer, en especial el de la piel, del estómago, del esófago y del colon. Asimismo, ayuda a disminuir el colesterol, a regular los niveles de insulina, a reducir el riesgo de problemas vasculares, a controlar la presión sanguínea y a mejorar los niveles de azúcar. El té verde permite regular el peso de forma natural ya que contiene dos estimulantes que aceleran el metabolismo; que son cafeína y teobroma. También ayuda a mejorar la función celular del organismo, favoreciendo su depuración y embelleciendo la piel. Precisamente, los polifenoles del té verde son antioxidantes tan poderosos, mucho más que las vitaminas C y E, que ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas altamente reactivas responsables del envejecimiento de la piel.
Una taza de té verde, por ejemplo, contiene mayor actividad o poder antioxidante que una porción de brócoli, espinacas, zanahorias o fresas. De allí la importancia de beberlo a diario.
DE LA TASA A LA PIEL Por todas estas propiedades, más sus cualidades cosméticas, es que el té verde ha sido aprovechado en muchas de las fórmulas de productos para el cuidado de la piel, ya que tiene poderosos efectos antioxidantes que no sólo protegen, sino que también ayudan a revitalizar la piel.
La firma cosmética pionera fue Estée Lauder, que lo introdujo en una línea para pieles sensibles, Verité, de 1993, para calmar la piel y neutralizar los radicales libres. Se utilizó luego en otros de sus productos estrella, como cremas hidratantes, emulsiones reparadoras, serúm, creados para contrarrestar el efecto nocivo que causa el medio ambiente, así como el consumo de tabaco o alcohol, entre otros. Le siguieron Elizabeth Arden, Revlon, Garnier, Roger Gallet, Bulgari... y otras más, como Clinique, Carita, etc.
El efecto rejuvenecedor del extracto de té verde se debe principalmente a las catequinas que contiene, principio activo altamente antioxidante que ayuda a proteger los tejidos de la oxidación. Es tan efectivo que puede lograr un buen bronceado por la acción protectora que brinda a la piel contra el daño que causa los rayos solares. Los aminoácidos del té verde, que ayudan en la síntesis de enzimas, hormonas y proteínas, también favorecen la regeneración de los soportes internos de la piel, y es que sirven para atrapar moléculas de agua y lograr una hidratación profunda; de allí que la piel se tonifique y se vuelva más lozana. Igualmente, estimula el colágeno y la elastina, por lo que la piel podrá mantenerse fortalecida, desde su interior, para evitar las arrugas y manchas típicas del proceso de envejecimiento. Del té verde sí se puede esperar, entonces, un efecto rejuvenecedor, reparador, nutritivo, efectivo y real en el tiempo para que la piel tenga una apariencia bella y saludable.
¿TÉ VERDE POR CAFÉ?
• Sí, beber dos tazas de té verde al día reduce el riesgo de ataques al corazón, en un alto porcentaje. Debe dejarse reposar la infusión durante unos cinco minutos para extraer el polifenol de sus hojas.
• Sí, al ser una fuente natural de antioxidantes, fortalece el sistema inmunológico y retrasa el proceso de envejecimiento.
• Sí, su efecto contra los radicales libres es mayor.
• Sí, el polifenol combate también las bacterias que forman la placa dental, porque contiene fluoruro, una buena arma contra la caries.
• Sí, al ingerir té verde se queman las calorías; de ahí que se recomiende como complemento del ejercicio físico al constituir un poderoso quema-grasas.
POR SU EFECTO ...
Desinflama: las bolsas debajo de los ojos y alivia la irritación, colocando dos compresas de té verde diluido en más cantidad de agua helada.
Purifica: las pieles grasas o con acné, si después de la limpieza de la piel, se pasa un algodón impregnado de una infusión preparada con media taza de agua y una bolsa de té verde. Ayuda a desinfectar y cerrar los poros.
Regenera: la piel combatiendo la apariencia de la celulitis y las estrías, si se toma un baño de inmersión en la bañera, con agua tibia y té verde por unos 15 minutos, dos o tres veces por semana.
Protege: el cabello graso, si en el enjuague final se vierte una taza de té verde tibio. El cabello queda suave y brillante. Igualmente, para protegerlo del sol, se mezcla dos cucharadas soperas de infusión de té verde en el enjuague habitual.
Relaja: la hinchazón y alivia el cansancio de los pies, si se sumergen, durante 10 minutos, en una infusión de té verde en un litro de agua con tres cucharadas de sal y hielo.
Fuente:eluniversal.com/estampas
Fotos: www.shutterstock.com/EALISA