jueves, 17 de julio de 2008
Publicado por vivealdia @ 11:09 PM  | Hogar
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Los padres a veces añoran un manual para educar a sus hijos de manera asertiva. Y aunque no existe, los especialistas sí pueden ofrecer herramientas para que los chicos crezcan con el auto-estima blindada. Respeto, tareas compartidas, mucha comunicación y confianza son algunas de las claves para que, desde pequeños, aprendan a tener una confianza en sí mismos

Usted decidió -sin discusión ni preaviso- que era hora de que sus hijos comenzaran a actuar con responsabilidad. Redactó una lista de al menos 20 tareas diarias cuya práctica cree que convertirá a sus adorados retoños en personas de bien, seguras y colaboradoras. Pasan los días y a pesar de que les recuerda a toda hora sus obligaciones, ha empezado a sospechar que los programas con niñeras infalibles y especialistas con acento son un fraude: los niños no recogen sus juguetes, pelean, se niegan a hacer las tareas, no sacan al perro ni se acuestan temprano.

Pruebe ahora sentarse con los chamos -papel y lápiz a la mano- y negocie lo que debe hacerse y lo que no. Usted proponga las reglas, claro, pero escuche y disfrute de las ocurrencias y comentarios sapientísimos de sus pequeños, sin interrumpir ni criticar lo que le dicen, alabando sus ideas y tomándolas en cuenta. Sugiera que decidan en conjunto cuáles actividades prefieren, cuáles son sus responsabilidades, en qué labores necesitan ayuda y qué esperan de usted para llevar a cabo todo lo planteado. Luego de llegar a los acuerdos, coloque el contrato firmado en un lugar visible y celebre junto con sus pequeños socios el inicio de un proyecto en el que usted es accionista fundamental.

Ha reconocido los pensamientos y opiniones de sus hijos y entendido que la imposición de tareas sin el común acuerdo es un proyecto destinado al fracaso. Felicitaciones.

Con respeto y constancia, de seguro le sorprenderán los resultados de este nuevo acuerdo.

La asignación de tareas es un buen comienzo para criar un niño seguro. "Al hacerlo responsable de algunas tareas en el hogar y escuchar sus expectativas estamos preparando al niño para el futuro, lo estamos ayudando a resolver conflictos y a ser responsable, generando actitudes cooperativas", asegura Yudy Panta, docente y especialista en Educación especial. "Los padres deben compartir los mismos criterios, elogiar los logros y acompañar a los niños en sus altibajos. Lo más importante es cumplir con lo acordado, con respeto y cariño".

RECONOCIENDO LOS LÍMITES
Teresita Maggi es psicóloga clínica y especialista en orientación familiar. Algunos la llaman la Nanny 911 criolla, por aquello de trabajar con padres y niños al mejor estilo de las niñeras con acento british que protagonizan algunos reality shows de televisión por cable. Para ella, la creación
y crianza de niños seguros y felices comienzan por el reconocimiento de las limitaciones en los padres y sus deseos de mejorar. "Todos los padres tienen buenas intenciones para con sus hijos. Quizás, en ocasiones, no cuentan con herramientas o repiten esquemas de crianza bajo la creencia de que los modelos vividos por ellos funcionan", afirma.

Para Maggi, los proyectos de educación y convivencia que se establecen dentro del hogar deben pasar por el común acuerdo y el respeto. "Los niños merecen respeto. Nuestras palabras y acciones como padres deben ser coherentes para que exista una relación lógica entre lo que se dice y se quiere". La clave del éxito para fomentar un proyecto de convivencia pasa entonces por negociar. "El negociar hace sentir al niño importante, le brinda confianza y favorece el autoestima". Ningún niño se sentirá comprometido a realizar tareas si no se le toma en cuenta y, por el contrario, los deberes responden a la autoridad del adulto. Para Maggi, el respeto es fundamental: "Los niños tienen derecho a decir lo que no les gusta, sin mayores explicaciones. Los padres debemos respetar los sentimientos, antes que tratar de comprenderlos o criticarlos".

La disciplina juega un papel fundamental. Si es bien administrada con pocas reglas, límites precisos y sugerencias, contribuye a fomentar el autoestima y la seguridad. En cambio, la disciplina en exceso, basada en la autoridad, reglas complicadas, vigilancia y castigos frecuentes, incluido el castigo físico, no enseña a los niños a tomar decisiones, sino que los hace menos seguros y propensos a establecer relaciones en las que se sometan a la autoridad o al abuso de otras personas. "El castigo físico es un irrespeto. Si actuamos a partir de la rabia causamos ansiedad, depresión, baja autoestima e inseguridad en los niños". El equilibrio consiste en lo que algunos especialistas han dado en llamar "autoridad justa": los niños necesitan disciplina y control, pero de una manera coherente y desde el afecto. "Si el cuarto está desordenado, debemos sancionar al niño por el cuarto en desorden, reforzar que es un niño bueno y que puede mejorar; evitar decirle al niño que él es un desordenado que nunca arregla sus cosas", comenta Maggi. "Lo más importante es enseñar que las acciones traen consecuencias.

Para Yudy Panta, es necesario que los padres inviten a los niños a hacer una rutina y procurar cumplirla. "Nada mejor que predicar con el ejemplo".

MI AMIGO EL MOBBING
"Para los niños resulta fundamental ser aceptados. Son capaces hasta de sacrificar su seguridad personal si eso les permite sentirse parte de un grupo", opina Maggi. "De nada sirve aconsejarle devolver golpes o burlarse de las agresiones que recibe, esas son actitudes producto de la rabia o el irrespeto que agravarían la situación y destruirían su autoestima, más que solucionar un conflicto en particular".

Un niño que no es respetado en su casa difícilmente será respetado fuera de ella. En la mayoría de los casos, los niños agresivos son inteligentes, simpáticos, curiosos e inquietos, lo que algunos expertos denominan mobbing, personas que abusan emocionalmente de los demás y afectan el entorno, sin importar la edad. "La agresión es la expresión negativa de la agresividad y conduce a situaciones potencialmente destructivas. Los niños agresivos reflejan el poco control de emociones, en especial de la ira", comenta Mylena Ariza, docente y maestra integral. Aunque Ariza reconoce que en ocasiones es difícil luchar contra ciertos hábitos familiares que perjudican al niño, sabe que el afecto y el respeto son los principales aliados en la escuela. "La agresividad también es producto de ansiedad y por eso muchas veces tiendo a abrazar al niño por la espalda, le pido que se calme, que respire y así logro bajar esa energía". La asignación de tareas y los mensajes positivos forman parte de su secreto en el aula: "Siempre le doy mensajes positivos a mis alumnos cuando se produce una situación de tensión o enfrentamiento. Les recuerdo que son niños buenos, y que cuando sientan ganas de golpear a alguien pueden hablar y contarme por qué se sienten así, en vez de lastimar a un compañero". En ocasiones, estas circunstancias pueden servirle de motivación al docente para trabajar valores y convivencia, e invitar a los niños a que reflexionen sobre la violencia y la importancia del respeto y la amistad. Las fábulas son textos idóneos para ayudar a niños agresivos o sumisos. "Existen muchas fábulas para trabajar conductas inteligentes o conductas adecuadas. En el caso de los niños sumisos o agredidos existe una falta de confianza en sí mismos". Pueden ser niños muy mimados o a quienes gritan o castigan en exceso. Las fábulas resultan entonces un medio idóneo para transmitir mensajes con alegría. "Siempre aprovecho la oportunidad de recordarles refranes y moralejas leídas en fabulas. Los cuentos de Tío tigre y Tío conejo son fabulosos, porque la inteligencia siempre vence a las `trampas' del Tío tigre, a pesar de su agresividad".

Para Teresita Maggi la solución es asunto de familia: "Es necesario hablar con el niño, reconocer su necesidad de tener amigos y proponerle alternativas para que no sea lastimado por un niño agresivo. Los chamos son excepcionalmente inteligentes, siempre buscan resolver sus problemas. Los padres deben orientar a sus hijos para que comprendan las situaciones de riesgo, reconocer y cambiar lo que viven en sus hogares". Finalmente, orientarlos a establecer nuevas amistades con acuerdos e intereses comunes los ayudará a salir airosos de situaciones de sumisión.

 Fuente. El Nacional Todo en Domingo

DAKMAR HERNÁNDEZ dakmar@gmail.com FOTOGRAFÍAS CLAUDIA RODRÍGUEZ claudiarromero@yahoo.com


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