
T e quiero enseñar cómo conectamos la energía del dinero a través del Feng Shui. Para dar inicio a este ejercicio de prosperidad, es importante que hagas conciencia de esas programaciones que escuchaste en tu hogar. Es muy común que los padres, tíos y familiares en general narren sus experiencias financieras desde la queja, el trauma y la victimización.
Esto es intensamente negativo: ¡el dolor atrae dolor! Si conservas para tu vida esta manera de pensar sobre las finanzas, todo negocio, empresa o trabajo que emprendas se te dará de manera negativa. Por este motivo, es importante que cambies esas órdenes heredadas.
Evita repetir expresiones que pueden estar ancladas en tu inconsciente, como "tú crees que yo soy una máquina de hacer dinero" o "tú crees que el dinero crece en los árboles", entre otras. Estas frases poseen una carga nociva muy fuerte que interfiere con todo lo bueno que el universo te quiere brindar. Para obtener fortuna y éxito, lo primero que debes hacer es abrir tu mente y tu corazón a todo aquello que la creación tiene preparado para ti y que puedes obtener si te reprogramas concientemente.
Existe una ceremonia muy sencilla que te va a ayudar a encausar tus energías y abrir tu conciencia a la fortuna. Para esta ceremonia debes estar atento a las fases de la Luna. Es muy importante que comiences en luna nueva. Toma un bol de metal (plateado o dorado) de cualquier tamaño y colócalo en una de las siguientes coordenadas: Norte, Oeste o Noroeste.
El Norte es la coordenada del elemento agua, pero allí activas la profesión, la carrera y la misión de vida.
A la coordenada Oeste le corresponde el elemento metal pequeño, por eso es la orientación perfecta para activar el dinero y los nuevos proyectos. Por su parte, en la coordenada Noroeste -donde domina la energía del elemento metal- se le rinde culto a los ancestros y conectamos con el disfrute, los viajes y placeres. Al colocar esta cura en la coordenada de los ancestros, honras a los que te precedieron. En ese bol de metal, a partir de la luna nueva, deposita las monedas que te sobraron en el día. Cada vez que coloques allí el sencillo que te queda de la jornada, agítalo dentro del bol y repite afirmaciones de abundancia como: "yo soy próspero", "yo soy millonario", "yo soy rico", "yo me abro a la abundancia infinita del universo".
Al pronunciar todas estas afirmaciones, te liberas de esos pensamientos negativos que están anclados en tu subconsciente. En ese momento, recuerda a esa persona dentro de tu familia que fue robada, que fue estafada o que simplemente no consiguió lo que anhelaba. Allí, con tú cabeza inclinada, vas a decir: "¡gracias! Te honro, te agradezco y te pido permiso para hacerlo diferente".
Cuando llegue la fase de luna llena, te vas a hacer un regalo con ese dinero, agradeciendo la fortuna y la prosperidad. Tómalo como una inversión, un presente, un gusto. Recuerda que Dios es abundancia y él te otorga lo que realmente te corresponde. En la forma en que tú comiences a limpiar tu pensamiento, honrando tu pasado, pero aspirando a algo distinto, es como consagras esa riqueza. Dentro de ti hay una partícula de ese Dios bondadoso que sólo está esperando que la actives con todo el poder de la creación para hacer el gran negocio de tu vida.
En luna menguante dejas el bol vacío hasta la próxima fase nueva. Es primordial que comiences en luna nueva, llenes el bol hasta luna llena y en ese día de luna llena te regales algo que te guste con el mayor agradecimiento a tus ancestros. Dejas pasar la fase menguante y en la luna nueva retomas este ejercicio de prosperidad. Verás cómo tu dinero se consagra con el mayor éxito.