martes, 20 de mayo de 2008
Publicado por vivealdia @ 11:42 PM  | Bienestar
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A la hora de los chequeos de rutina, estos nobles órganos no siempre reciben toda la atención que se merecen. Pablo Amair, presidente de la Sociedad Venezolana de Nefrología, indica qué se puede hacer para mantenerlos en óptimas condiciones

Ya se sabe que tanta grasa no es buena para el corazón. Que el cigarrillo es fatal para los pulmones. Que el hígado se resiente con tanto alcohol y que el colon se irrita con ciertas comidas. ¿Y los riñones? En algunos casos son los "cenicientos" del organismo. "Mientras no duelan y la gente siga orinando, a veces nadie les para. Ni siquiera los propios médicos", se queja Pablo Amair, presidente de la Sociedad Venezolana de Nefrología. Con todo y que son los encargados de limpiar y filtrar la sangre -casi nada- estos órganos trabajan sin resentimientos desde su bajo perfil hasta que empiezan a padecer bajo ciertas condiciones.

Cuidarlos no exige mucha extravagancia: los riñones viajan en el mismo barco de atenciones al corazón. "Las enfermedades y condiciones que producen daño cardiaco son las mismas que producen daño renal: la hipertensión, la diabetes, la obesidad, los lípidos alterados, el cigarrillo. Si uno quiere cuidarse el corazón, debe cuidarse los riñones, y si quiere cuidarse los riñones, cuidar el corazón", explica Amair. "La forma más simple de saber cómo están es evaluando la orina, que da información muy importante sobre su funcionamiento. También se evalúan los niveles de creatinina, que es un producto del metabolismo muscular que el riñón normalmente expulsa; cuando estos órganos tienen problemas, la creatinina sube en la sangre porque el riñón no la elimina bien. Con esos exámenes se puede hacer un buen chequeo".
 
Medir la tensión arterial también ayuda a determinar si estos órganos tienen mayor riesgo de deteriorarse a mediano o largo plazo. ¿Pero por qué las medidas para proteger al riñón son las mismas para proteger al corazón? El especialista explica que el cigarrillo, la tensión alta o el colesterol elevado dañan el endotelio vascular, que es el tejido que cubre los vasos sanguíneos. El riñón también es un órgano vascular: por eso, al dañarse las arterias, también se deteriora el riñón.

LIMPIEZA DE FILTRO
Entre algunas enfermedades que aquejan a estos órganos, una es la glomerulonefritis; en cristiano, es la inflamación -temporal o crónica- de ciertas estructuras del riñón. La litiasis renal es otro problema.

"Una de las molestias más frecuentes es la aparición de `piedritas' de calcio, de ácido úrico o de ambos elementos que se van acumulando allí", señala Amair. Cuando alcanzan cierto tamaño no son nada amistosas, pues el dolor que provoca su expulsión tiene fama de inolvidable. "Mujeres que han dado a luz y que han tenido piedras dicen que duele más expulsar la piedra que tener un parto", ilustra el experto. Muchas se disuelven o salen solas, mientras que las más grandes quizás deban extraerse quirúrgicamente. Para prevenirlas, una de las medidas más simples es tomar suficiente agua para diluir los sedimentos.

"El riñón está diseñado para conservar el agua y eliminar su exceso, pero para retener el líquido se esfuerza mucho más que para desecharlo. Una persona que esté expuesta al calor constantemente y que tiene la orina muy concentrada puede desarrollar cálculos aun sin tener alteraciones de calcio ni de ácido úrico. Por eso siempre es recomendable tomar líquido suficiente, porque mientras la orina esté más diluida, es más difícil que se formen", dice el nefrólogo. "¿A qué llama uno tomar agua? A ingerir lo suficiente para orinar entre uno y dos litros al día. Eso equivale a seis o siete vasos de agua adicionales al líquido que una persona pueda beber con las comidas, distribuyéndolos a lo largo del día y moderándolos en la noche para no tener que levantarse a ir al baño".

En cualquier caso, orinar con regularidad no es garantía de nada. Tampoco hay que confiarse en que el dolor avisa. "La gente siempre cree que los riñones duelen, pero eso no ocurre a no ser que haya piedras; otros están tranquilos mientras sienten que orinan, pero uno puede estar produciendo una orina que no es de calidad, con proteínas o con sangre.

Las enfermedades renales dan muy pocos síntomas, igual que la hipertensión, y la gente no se da cuenta si no se chequea", recalca Amair. "En Venezuela ahora hay unas 11.000 personas en diálisis; 30% son diabéticas. Es un número que suena impresionante, pero que todavía no cubre a todos los pacientes que requieren diálisis. La idea es que la gente se cuide para que no llegue a ese punto; por eso vale la pena controlarse".

Magaly Rodríguez mrodriguez@el-nacional.com
el-nacional.com


Comentarios
Publicado por pilar
martes, 13 de abril de 2010 | 8:09 PM
Hola Magaly: hace 30 años fuí intervenida con extirpación del riñón izquierdo, debido a una eclánsia durante mi tercer parto, ello fué bajo la dirección del Dr. León Lapco, al cual le agradezco que desde entonces disfrute de una excelente salud renal, aunque llevo a cabo chequeos con frecuencia, mi "solitario" está en perfectas condiciones. Pero nunca están demás los consejos del Nefrólogo. Un saludo desde Granada, España