miércoles, 07 de mayo de 2008
Publicado por vivealdia @ 9:35 PM  | Bienestar
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Una nueva luz para los hombres
Sin necesidad de una incisión quirúrgica, el láser verde es el último avance tecnológico y el mejor método para operar
la próstata benigna. Los efectos colaterales son mínimos y no altera la función sexual del paciente.
 
Gladys Flores Naranjo

  

Foto: www.shutterstock.com/vanhart

La hiperplasia benigna obstructiva de la próstata ha pasado por varios tratamientos a lo largo de estos últimos años en la búsqueda de técnicas lo menos invasivas posibles... opciones rápidas y sin mayores complicaciones para el paciente. En esa búsqueda, el llamado Láser Verde ( Greenlight ) de alta potencia es el último descubrimiento, toda una revolución porque competirá con la Resección Transuretral de la Próstata (TURP), calificada por la mayoría de los urólogos como el Gold Standard de las opciones a escoger para resolver de forma sencilla un problema tan frecuente para los hombres.

La hiperplasia benigna es un crecimiento no canceroso de esta glándula. La verdadera causa se desconoce pero las investigaciones apuntan a que tiene mucho que ver con los cambios hormonales que se producen con el envejecimiento en el hombre. "Después de los 40 años empieza a crecer la próstata lentamente, lo que va a producir la obstrucción al orinar; es la misma testosterona que hace que la próstata tenga un crecimiento benigno", confirma el urólogo Enrique Colmenares.

Las consecuencias: la uretra se va estrechando gradualmente y aunque los músculos de la vejiga se vuelven más gruesos, se ven imposibilitados de empujar la orina hacia fuera, estancándose y dando lugar a infecciones y a la formación de cálculos.

 

Las siete preguntas capitales
El doctor Colmenares nos indica que el paciente debe hacerse las siguientes observaciones y cuestionarse ante estos síntomas a la hora de orinar: primera, si presenta chorro fino; segunda, si el chorro es intermitente hasta que vacía la vejiga; tercera, si hace mucho esfuerzo para orinar; cuarta, si tiene sensación de no vaciar la vejiga y que la descarga de la orina ha sido incompleta; por lo tanto y quinta, tiene que ir a orinar con más frecuencia antes de las dos horas de haberlo realizado; sexta, levantarse en la noche más de tres veces a orinar (nicturia) y séptima, al no vaciar la vejiga adecuadamente, se presenta la urgencia miccional o incontinencia.

Precisa Colmenares que las estadísticas cuentan que a los 55 años de edad, el 25% de los varones ya tienen síntomas obstructivos y a los 80 años, el 80% tienen síntomas obstructivos que ameritan un tratamiento o cirugía.

Cuando se sospecha que existe un caso de hiperplasia benigna de próstata el galeno realiza una exploración física, que consiste en palpar la próstata a través de un examen rectal digital y así detectar si está aumentada de tamaño, y el correspondiente examen de sangre, para medir el antígeno prostático (TSA) total y libre.

 

Tratamiento
Para el pequeño o moderado tamaño de la próstata el tratamiento de la hiperplasia benigna obstructiva ha pasado por varias opciones terapéuticas. El doctor Julio Otaola Paván , especialista en urología y presidente del Instituto de Clínicas y Urología Tamanaco, explica que esas opciones van desde el tratamiento a base de fármacos, pasando por la extirpación quirúrgica de la próstata por vía perineal, transvesical y retropúbica hasta técnicas mínimamente invasivas, siendo la más utilizada y popular la Resección Transuretral (TURP) "por resolver el problema de forma sencilla, rápida y sin mayores complicaciones".

Este procedimiento no requiere de incisión quirúrgica, consiste en que el médico introduce un endoscopio en la uretra y elimina parte de la próstata. Es un asa incandescente que va cortando el tejido obstructivo lentamente bajo anestesia general y el paciente vuelve a orinar libremente, describe Colmenares. Bajo esta técnica, utilizada por todos los urólogos de nuestro país hasta hoy, el paciente requiere de un mínimo de tres días de hospitalización, una sonda y un período de recuperación de 21 días con riesgo de sangramiento.

 

Sin contraindicaciones
El láser verde es el mejor método utilizado para operar la próstata por vía transuretral. El procedimiento, también por vía endoscópica, es mejor que el anterior ya que el láser al necesitar un medio líquido para distender tejidos en el área de la próstata no afecta al agua, no la calienta, sino que toda la energía va hacia la hemoglobina porque su blanco es el tejido, en palabras del doctor Colmenares "...es la oxihemoglobina que está dentro de la célula, por eso evapora el tejido que pasa del estado sólido al gaseoso".

Las consecuencias son ventajosas ya que este procedimiento elimina efectos colaterales, a saber: el tejido vecino no sufre calentamiento, el grado de inflamación es mínimo e insignificante comparado con el método anterior y a pacientes que estén bajo tratamientos de anticoagulantes por alguna dolencia cardiaca o accidente cerebro vascular se les puede eliminar la obstrucción urinaria con toda seguridad y sin ningún tipo de complicación o riesgo de sangramiento, sin descontinuar estos medicamentos.

El láser verde puede utilizarse para próstatas más grandes porque es factible prolongar el procedimiento, también sin complicaciones y retirándose la sonda de Foley en menos de 24 horas para que el paciente regrese tranquilo a su casa a seguir su reposo para incorporarse más rápido a sus actividades habituales. "Esta modificación practicada en la longitud de onda va a revolucionar el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, ya que competirá con creces con la TURP (transuretral), pues el procedimiento es muy sencillo, con mejoría subjetiva y objetiva de los síntomas y, sobre todo, sin sangramiento y sin complicaciones en la mayoría de los casos", confirma el doctor Otaola.

 

Buena onda
Cuando el hombre necesita someterse a una cirugía de hiperplasia benigna prostática siempre le invade la preocupación de si ésta modificará su capacidad sexual. La buena noticia es que con el láser verde de alta potencia no se ve afectada, "...si la erección antes era buena, sigue buena; si estaba regular, sigue regular y si estaba mala, sigue mala...", puntualiza el doctor Colmenares.

Con anteriores procedimientos, como por ejemplo la cirugía abierta, había un riesgo bajo pero cierto de disfunción eréctil; con la resección transuretral menos de un 0.2% y con la cirugía con láser verde menos aún, porque el grado de inflamación y coagulación es muy bajo, y los nervios que manejan la erección están retirados -a menos de un centímetro- del trauma.

En cuanto al orgasmo, tampoco se modifica; el varón llega al placer máximo como si nunca hubiese sido sometido a cirugía.

 

Señas:
Julio Otaola Paván, urólogo y presidente del Instituto de Clínicas y Urología Tamanaco.
Enrique Colmenares, urólogo.
Instituto de Clínicas y Urología Tamanaco
Calle Chivacoa, urbanización San Román.
Telfs.: (0212) 999.0111, 992.2222
www.urologico.com

 


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