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Reconociendo tu mayor sombra encontrarás tu maravillosa luz
Q uiero comenzar este artículo con una frase que tocó mi alma, la leí en Italia y es de Leonardo Da Vinci: "Cuanto más oscuro esté el cielo, más brillarán las estrellas". Es muy importante que reflexiones sobre los momentos de mayor oscuridad que has vivido, traumas, dolores o circunstancias que marcaron tu vida causando una herida dentro de tu alma.
Sólo reconociéndolos y permitiéndote sanarlos desde tu verdadero amor, encontrarás tu fuente de luz ilimitada. A veces queremos que todo sea perfecto, hermoso, maravilloso, pero en el universo existe una ley que nunca debemos olvidar y es la ley del Yin y el Yang. Toda sombra tiene su luz y es allí donde se crea el equilibrio perfecto. Mira tu vida y analiza tus vivencias; observa que estamos en un viaje en el que tenemos que disfrutar del todo; de lo bueno y de lo malo, en total agradecimiento. Tienes que disfrutar cuando pasas por momentos de soledad, cuando estás acompañado, cuando concientizas la tristeza y qué te la produjo, cuando compartes la alegría con quien verdaderamente amas; todo tiene un ritmo perfecto. Las olas del mar lo demuestran: todo se mueve, todo se transforma y en esa sincronía de estas dos fuerzas, que son complementos pero a su vez opuestos, es donde entenderás lo que pasa en tu diario vivir.
No busques sólo un extremo porque se te caerá la balanza y entrarás en una incertidumbre en la que comenzarás a plantearte muchas preguntas sin respuesta alguna. Incluso, puedes llegar a sentir una desolación con sentimientos de escasez que no sabrás interpretar. Por eso ahora te pregunto: ¿Qué tan bueno eres y qué tan malo eres?... ¿Te parece fuerte esta pregunta? ¡Claro! Se nos enseñó a ser sólo niños buenos, por eso siempre se esconderá algo detrás de nosotros. Al no equilibrar estas dos fuerzas universales que coexisten en nuestro interior, al no reencuadrarlas con nuestro entorno estaremos detrás de una máscara, estructura o disfraz, ocultando nuestro verdadero potencial. Yo te invito a que desde hoy comiences a reconocer el contraste de tu vida y de tus espacios. ¿Cómo te vistes, cómo te sientes realmente y, sobre todo, cómo cuadras las luces y los colores en tus espacios? Al responderte estas preguntas verás cómo el brillo de tus ojos alcanzará el verdadero resplandor de las estrellas.
El resplandor que manifiesta tu alma por completo; mostrándola sin tabúes y, por supuesto, sin miedos.
La energía buena o Chi, término que usaremos en el Feng Shui, proviene de todos lados. Lo importante es saberla canalizar y permitir que se integre tanto con el Yin Yang de nuestros espacios como en nuestras vidas. Mira cómo está tu entrada principal, es allí por donde se recibe el mayor flujo de esta energía. Mira que la puerta no haga ruido, que abra completamente sin obstáculo alguno y cuida la iluminación. En la antigüedad, cualquier diseño de palacio se respetaba mucho; la entrada del Chi al interior de los espacios era lo que definía la prosperidad del emperador. Revisa el contraste de tus espacios: no pueden estar ni muy claros, ni demasiado oscuros.
No te llenes de cosas innecesarias; no olvides que menos es más. Si te permites buscar el contraste en cada espacio, lograrás sentirte a gusto dentro de tu hogar y dentro de tu vida. Así te conectarás con la paz y la tranquilidad cuando entres a tu casa, cuando estés acostado en tu habitación o sentado en tu delicioso sillón viendo la televisión para observar hasta el último detalle que te rodea. Allí es cuando comienza el equilibrio entre estas dos fuerzas; sólo a través de tu reconocimiento y la integración dentro de tu vida.
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