Lo que se procura es que cuente con el espacio suficiente para el número de invitados, ni más ni menos. Si se meten doscientas personas en un lugar para cien, se corre el riesgo de hacerlos sentir apretados o hasta asfixiados; por el contrario, si este grupo se reúne en un espacio para trescientas personas, lejos de ser íntimo y acogedor podría suceder que se perciban más espacios vacíos que seres queridos.
Asimismo, aclara López, "no es necesario contar con sillas y mesas para cada grupo de invitados, ya que generalmente el público joven permanece parado, pasada la mitad de la fiesta los adultos empiezan a irse y es poco elegante verlas mesas vacías; resulta mejor complementar con lounges y mesas de apoyo".
• En cuanto a la disposición de los invitados, a pesar de la incursión del cuadrado y otros mobiliarios modernos, lo ideal sigue siendo las mesas circulares, no muy grandes, con capacidad para entre ocho y diez personas; así ninguna se sentirá especialmente privilegiada y podrá comunicarse fácilmente con quienes tiene
a su lado y al frente.
Las opciones son infinitas de acuerdo a López: mesas cuadradas y redondas de varias medidas, de bar, diversidad de ambientes. El mobiliario dependerá únicamente del gusto de los anfitriones, desde salones Luís XV con alfombras persas hasta mesas de vidrio y total minimalismo.
Sobre la ubicación, López comenta que en nuestro país el invitado se siente libre de escoger su mesa e incluso pasar de una a otra, "no debemos limitarlo en ese sentido" señala.
• Conforme van llegando los invitados a la recepción, se les puede ofrecer algún aperitivo mientras los novios arriban y pasan a saludarlos; pero nunca la champaña, dice López: "a los que por alguna razón o imprevisto lleguen antes, el anfitrión puede ofrecerles vino o whisky, hasta que lleguen los novios".
Por otra parte, si el menú se servirá en las mesas, debe ser menor la cantidad de comensales a la capacidad normal de estas; es decir, en una mesa para diez personas habrá que disponer sillas para ocho.
• Hay que recordar que la comida y la bebida serán uno de los recuerdos más perennes entre los asistentes, por lo que hay que velar por ofrecer un servicio de calidad desde el principio y hasta el final.
No es de extrañar que a la fiesta asistan comensales con gustos muy distintos, algunos vegetarianos, otros con restricciones médicas e incluso culturales o religiosas sobre la comida; es por eso que no suele ser buena idea escoger menús muy arriesgados o innovadores sino más bien optar por diversas alternativas para ellos.
El buffet ha sido relegado por las mini estaciones de comida que dan mayor confort al invitado, según López; "entre variadas opciones -platos calientes, entrecôtes, petit furs, mariscos, ceviches, ensaladas- se dirigirá a lo que sea de su agrado". La apertura de las estaciones la deciden los anfitriones y puede ser desde el primer momento para que los asistentes degusten de poquito a poquito.
• Para complacer la variedad de paladares también se presenta la opción de combinar comidas o postres típicos de los sitios de origen de los familiares, por ejemplo, o incorporar platos locales, criollos o fuera de lo común.
• La elección del menú está condicionada por la hora en que se realiza la celebración. Si es al mediodía o en la tarde, se sugieren platos fuertes, pero si se efectuara por la noche, deberán ser más ligeros.
• Al hablar de bebidas para la boda, el servicio de bar se impone hoy en día. Antes de contratarlo es importante haber calculado bien el número de asistentes que podrían beber licor.
El bar, como expresa López, puede ofrecer una degustación de bebidas fuertes, dulces, suaves, variedad de cócteles y su función principal es agilizar que los invitados tomen el trago de su agrado cómodamente. "Lo mas delicado es no llevar la hielera ni las bebidas a la mesa, los mesoneros pueden servir o pasar el vino, la champaña y el whisky a los invitados, apartando el bar", dice.
Para quienes no consumen bebidas alcohólicas hay que prever refrescos, variedad de jugos, ponches o cócteles sin licor, así como suficiente agua mineral de calidad, que igualmente se servirán en la barra.
• Si no se conoce con exactitud el número de invitados que consumen uno u otro tipo de bebida, es preferible colocar un servicio de catering o bar por consumo, que asegurará que degusten la bebida de su preferencia durante toda la fiesta
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