Acéptate. Muchas veces el deseo de parecerte a otra persona, la inseguridad que te causa reconocer tus limitaciones, o el temor a ser maltratada o rechazada por lo demás, hace que te sea más fácil usar máscaras que mostrarte tal y como eres. Sé auténtica.
Arriésgate. Corre el riesgo de expresar lo que realmente sientes y piensas. Si quieres evitarte dolor y sufrimiento, vale la pena que te animes a abrir ese contenedor interno donde guardas tus verdaderos sentimientos.
Prueba con tus amigos. Puedes comenzar intentándolo con alguno de tus buenos amigos o con un familiar que te inspire confianza y comprensión. Evita abrirte con esa persona que te criticará y juzgará pensando que de esa manera te ayudará a superarlo mas rápidamente.
Déjate querer. Cuando guardamos por mucho tiempo las emociones que hemos experimentado a solas, éstas se devuelven contra nosotros causándonos tensión y malestar. Vale la pena que te animes a expresarlas en el momento oportuno para transformar, resolver o mejorar tu relación con los demás.
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