GINEBRA,
Suiza (EFE).- El mítico chocolate suizo Toblerone ha cumplido cien años
en excelente forma y con su poder consolidado, como lo demuestra que es
el más exportado de su país.
El dulce fue inventado por Theodor Tobler y su primo Emil Baumann
en 1908 y desde entonces es emblema de Suiza en el mundo entero.
Sin embargo, los helvéticos acaban de descubrir que la típica forma
triangular el chocolate no estaba inspirada en el monte Cervino, o
Matterhorn, uno de los picos más altos de los Alpes y seguramente el
más conocido por su típica forma piramidal.
"Mi abuelo era franco-masón. El triángulo podría ser una
ilustración de esa pertenencia, porque para ellos esa forma simboliza
la llama", explicó en rueda de prensa Andreas Tobler, nieto de Theodor.
Este historiador especificó que los paquetes originales de las
cajas que contenían el chocolate ni tan siquiera llevaban el emblema
del Cervino, al contrario, tenía un oso, símbolo de la ciudad de Berna,
de donde es originario, y un águila transportando las banderas suiza y
bernesa.
La imagen del Cervino comenzó a utilizarse en 1920, pero no fue
hasta la década de los setenta que se convirtió en un símbolo
omnipresente.
Andrea Tobler ha escrito un libro sobre la historia del invento de
su abuelo, en el que explica que el nombre proviene de la unión del
apellido Tobler y "torrone", turrón en italiano.
Precisamente, fue Baumann quien tras un viaje por Alsacia en el que
conoció el turrón italiano le sugirió a Theodor mezclar el chocolate
con la miel y las almendras.
El Toblerone se popularizó enseguida y fue uno de los productos que
formaban parte del inventario del primer Duty Free abierto en el mundo,
concretamente, en Irlanda en 1947.
Cien años después sigue siendo el chocolate más exportado de Suiza.
De hecho, el año pasado, batió su propio récord al fabricar 7.000
millones de paquetes.
Actualmente, la empresa pertenece a la compañía estadounidense
Philip Morris, a través de su filial de producción alimenticia Kraft
Foods.