Una buena alimentación en esta importante etapa marcará el crecimiento y la educación a la hora de alimentarse en años sucesivos.
Por eso debe considerar los siguientes factores:
El peso
Debe aumentar progresivamente con el paso del tiempo en función de su raza, tamaño y metabolismo propio. Un animal que adelgace durante los primeros meses no es un animal sano, debemos estar alerta. En líneas generales, se estima que a la semana debe doblar su peso de nacimiento e ir sumando kilos hasta alcanzar las medidas propias de su raza.
El estado de ánimo
Si después de haber comido, el cachorro está contento, feliz y juguetón, no hay problema. Si lloriquea constantemente y está inquieto, algo falla. Una actitud como esta en un cachorro que tiene menos de un mes evidencia problemas y en ese caso se deberá acudir inmediatamente al veterinario.
Las heces
La uniformidad y consistencia nos indican si todo va bien. En principio, cualquier cambio de alimentación puede hacer que la consistencia sea diferente, como ocurre al pasar de la leche materna al concentrado. Una vez instaurada una alimentación correcta, las heces no deberían variar por este motivo. Las diarreas se originan por muchos motivos y si persisten durante mucho tiempo hay que acudir al veterinario.
La cantidad:
La cantidad conveniente de alimento diario está indicada en el empaque del concentrado, aunque conviene consultarlo con su veterinario. Siempre hay una relación entre la cantidad de alimento y la edad y el peso para cada perro (no es que las razas de perros grandes coman el doble que las pequeñas, la proporción es diferente).
No olvide que una adecuada alimentación es fundamental para una excelente calidad de vida de su mascota.
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