sábado, 06 de octubre de 2007
Publicado por vivealdia @ 10:25 PM  | Belleza
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Las mascarillas son de los preparados más antiguos que se conocen.


Por Plinio el Viejo se sabe que, Popea, la bella y cruel esposa de Nerón, se sumergía en un baño de leche de burra y se aplicaba una mascarilla de miga de pan amasada con leche, también de burra, para mantener una piel tersa.

Mascarillas naturales

Se denomina mascarilla a cualquier producto que, aplicado al rostro durante un corto período de tiempo, provoca un cierto cambio en la apariencia de la piel. Es un cuidado intensivo que complementa los cuidados diarios básicos. Cada mascarilla está formulada para cumplir una función específica. Según sus ingredientes pueden servir para absorber la grasa superficial de la piel y evitar el acné, retener el agua en la piel e hidratarla, atenuar las líneas de expresión, exfoliar y retirar todas las células muertas de la superficie, etc.

A partir de los veinticinco años se debe prestar especial cuidado y atención a la piel. Después de los treinta, las mascarillas se convierten en uno de los más importantes aliados para combatir los procesos de envejecimiento, al dotar a la piel de todos los elementos nutritivos y las vitaminas necesarias.

El proceso de manutención de la piel depende primordialmente del comportamiento endógeno (de lo que el organismo le proporciona a través de la alimentación que recibe y el cuidado general de la salud). Es también importante lo que le llega desde fuera, o sea, lo que puede hacerse en favor de la piel desde fuera hacia dentro. Las mascarillas son muy eficaces ya que la capa superior de la piel no puede respirar libremente porque los poros se ensucian a causa de la contaminación del aire y se deterioran por las agresiones de los agentes externos (frío, calor, gases contaminantes, calefacción, polvo...). La mascarilla hace posible que la sangre fluya a los tejidos, dándoles mayor elasticidad, tensando los músculos, limpiando los poros y haciendo que la piel aparezca tersa.

Hay mascarillas para cada necesidad: relajantes, hidratantes, antiarrugas, tonificantes, refrescantes, reafirmantes... Deben de aplicarse en el momento del día que se disponga de unos treinta minutos para relajarse. Se usan con el rostro completamente limpio y sin de maquillaje.

Todas las mascarillas se aplicarán siempre empezando por el cuello en movimientos ascendentes, para proseguir por el mentón, mejillas, nariz y frente. Dejando libres la boca y los ojos sobre los que se aplicarán dos algodones mojados en una loción descongestiva o una infusión de manzanilla o té. Transcurridos unos 20 minutos, o los indicados por los fabricantes (si las mascarillas no son naturales), retirarlas con una o dos esponjas y abundante agua tibia, empezando por el cuello y terminando en la frente. Aplicar tónico en cuello y cara y secarse con una toallita de papel. Si las mascarillas son de gelatina, se deberá poner mucha atención al aplicarlas ya que deberán quedar lo más uniformes posible, si se ha aplicado más producto en unas zonas que en otras, al secarse la película será de diferente grosor y al tirar de ella (empezando también desde el cuello) no se arrancará de una sola vez y será más complicado quitarla.

Siempre que se haya de asistir a una fiesta o cena, etc., lo mejor es aplicarse una mascarilla ya que el aspecto de cansancio quedará eliminado y la piel quedara más flexible, adaptándose mejor el maquillaje al rostro.

Durante los fines de semana se puede aprovechar para aplicarse alguna.

Hay que tener en cuenta que antes de aplicar cualquier mascarilla se debe limpiar cuidadosamente cuello y rostro con una leche y loción adaptadas al tipo de piel que se tenga.

Durante los 20 minutos en que se mantenga la mascarilla sobre el rostro, lo mejor es estar echada sobre la cama con la almohada bajo los talones, la habitación casi a oscuras, relajada lo más posible y sin moverse ni hablar.

Para maquillarse habrá que esperar al menos 1 o 2 horas después de haber retirado la mascarilla.

Las mascarillas son un preparado que se aplica sobre el rostro para limpiar la piel en profundidad y corregir imperfecciones cutáneas. Se trata de una masa que al evaporar sus componentes líquidos, se seca más o menos y se adhiere sobre la piel, modelando la cara; en este momento la mascarilla actúa como una capa que aísla y provoca un leve aumento de la temperatura cutánea superficial. Con este efecto la secreción sebácea se funde y es arrastrada, dejando los orificios naturales de la piel limpios. El poder de absorción de la mascarilla permite limpiar la epidermis de las grasas e impurezas sobre ella acumuladas.

Elementos necesarios para prepararse uno mismo una mascarilla:

Un bol para hacer la preparación que no sea de metal.
Un pincel de piel de marta, de un centímetro de espesor, más menos.
Una o dos esponjas faciales de dureza mediana, para quitar los restos de mascarilla.
Toallas faciales muy absorbentes.
Una toalla o pañuelo para sujetar el pelo.
Las mascarillas, una vez confeccionadas, hay que usarlas inmediatamente.

Antes de ponerse cualquier mascarilla habrá que exfoliar la piel para que esté limpia. Con una esponja suave aplicar una pequeña cantidad del producto. Efectuar movimientos circulares por el rostro sobre todo donde se acumule más suciedad: mentón, nariz o frente. El exfoliante se retira con agua templada.

Exfoliar

La piel forma una capa de células muertas cada día, por lo que es recomendable hacer una exfoliación suave y regular que servirá también para eliminar las impurezas que se acumulan a causa de la contaminación. Es un hábito que estimula la epidermis dándole una textura más nítida.

Habría que exfoliar la piel regularmente, por ejemplo, una vez por semana.

Exfoliantes naturales para todo tipo de piel:

Mezclar tres cucharadas soperas de sal fina con una cucharada sopera de aceite de oliva. Aplicar sobre el rostro realizando unos masajes de abajo arriba y hacia afuera. Dejar actuar cinco minutos y aclarar con agua tibia. Aplicarla también en manos, cuello y escote.

Mezclar con cualquier tipo de crema un poco de azúcar y unas gotas de limón o naranja.

Peeling

El peeling arrastra de la piel las células muertas. Se puede hacer en casa mezclando harina de avena con leche fresca hasta conseguir una crema. Extender por todo el rostro friccionando suavemente durante tres minutos.

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