lunes, 20 de agosto de 2007
Publicado por vivealdia @ 6:13 PM  | Feng Shui
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El espacio donde tu niño crece debe ser cómodo, alegre y muy seguro.



cortesía www.webdelacasa.com


¡Un bebé viene en camino!, y su llegada trae consigo muchas emociones y sentimientos de alegría y esperanza; por eso es necesario planificar con
esmero todo lo relacionado con su arribo al hogar, porque desde la escogencia
de los pañales hasta la decoración y el arreglo de la habitación donde va a
vivir sus primeros años, constituyen elementos que tienen que ser considerados cuidadosamente para tomar las decisiones más acertadas en pro de su bienestar.

Hoy día los padres intentan concebir el cuarto del recién nacido como un espacio que lo ayude a sentirse confortable y seguro, así como lo suficientemente estimulado para desarrollarse satisfactoriamente; por eso cada vez más dejan
de lado los temas utilizados en la decoración tradicional y buscan otras alternativas, como es el caso del feng shui, de manera de proporcionar a su bebé un ambiente efectivamente sano y placentero.

La ciencia del viento y el agua


Feng shui —que significa viento y agua—, es el arte milenario chino que busca el bienestar integral del ser humano a partir de la creación de entornos armoniosos que apoyen su tranquilidad en todos los niveles. La comprensión de la mayoría de sus principios tiene como base el amor de la cultura china por el simbolismo, además de la aplicación del sentido común. Cuando entramos en un lugar, por lo general percibimos si éste es alegre o triste; eso que se advierte es una energía invisible que fluye a través de los espacios, las personas y su contexto, y a esta fuerza los chinos la llaman chi, y junto con éste se mueven dos vertientes: el yin y el yang: lo pasivo y lo activo, lo bajo y lo alto, lo femenino y lo masculino, lo frío y lo caliente. El asunto está en comprender que la interacción entre estos dos conceptos constituyen el motor de la vida, por eso es imprescindible mantener el equilibrio entre ambos. Los niños también tienen su apartado especial dentro de esta sabiduría. Dado que durante su primer año de vida lo pasan dentro de una habitación, existen varios factores importantes a considerar para maximizar la energía que circula en la misma, por ejemplo la orientación del espacio, la limpieza, los colores, la iluminación o el arreglo de los muebles, entre muchos otros aspectos. Pero, ¿qué debemos tomar en cuenta para lograr esto?

Una posición clave

El nuevo bebé debe tener un dormitorio que no esté sobre un garaje ni tenga un espacio vacío abajo.

Tampoco debe estar localizado donde haya ruido excesivo, por ejemplo cerca de una sala donde esté la televisión encendida, o cerca de una calle bulliciosa o de un vecino ruidoso, porque todo eso impedirá que tenga un sueño tranquilo y relajado. Además, según esta tradición, debe estar situada cerca de la habitación de los padres.

Limpiar es lo primero

El primer paso antes de iniciar la decoración es realizar una limpieza de la habitación elegida, que la librará de las últimas energías allí depositadas, creando una atmósfera beneficiosa. La misma consiste en ventilar el espacio, dejando las ventanas abiertas en un día soleado, lo que atraerá la energía yang del aire y del sol. También se recomienda poner un móvil en la ventana para que el viento lo haga tintinear, enviando oleadas vigorosas al interior. Los expertos recomiendan esparcir sal marina por el suelo de la habitación y dejarla toda la noche, para aspirarla al día siguiente y sacarla de la casa. Esta sal tiene la propiedad de vigorizar las energías y estabilizar su flujo en el lugar. Es conveniente realizar la purificación en dos oportunidades: antes de pintar el cuarto, y un día antes de la llegada del bebé.

Muebles protectores

Cuanto más sencillo sea el mobiliario, mejor. Al principio, el bebé necesitará de una cuna, un armario y un mueble donde cambiarlo, después se podrán incorporar otros elementos. Mabel Barazarte y Gonzalo Galindo, especialistas de feng shui en la consultora Doble Felicidad, toman la palabra para ofrecer un conjunto de sugerencias en cuanto a la posición del mobiliario dentro de la habitación, de manera que se convierta en una verdadera barrera protectora para el recién nacido: “La cuna debe estar apoyada en una pared sólida y no flotando en medio de la habitación, porque eso causa desequilibrio e incertidumbre. Tampoco es conveniente ubicarla debajo de una ventana o en línea directa con la entrada principal del dormitorio, ni debajo de una viga, porque le resta energía al niño”.

“Con relación al tipo de muebles, es preferible evitar aquellos con bordes agudos que apunten hacia el lecho. Tampoco es beneficioso tener estantes abiertos, ni ubicar repisas o cuadros sobre la cabecera de la cuna”.

En cuanto a la conveniencia de que la habitación tenga baño, señalan: “No tiene nada de malo siempre y cuando la cuna no quede frente a éste o que en la pared donde se apoye la cabecera, exista una poceta del otro lado”.

Cunas y ropa de cama

Los materiales con que esté realizada la cuna, así como la ropa de cama, influyen de manera determinante en el sueño, porque forman parte del campo de energía del bebé, por eso Audrey Blanco, directora de la escuela de feng shui León
Blanco en Venezuela, recomienda que la primera opción sea siempre lo natural: “La cuna debe ser de madera, el color variará de acuerdo con su fecha de nacimiento. Debe evitarse la combinación de madera con metal o el metal solo.
Y en cuanto a la ropa de cama lo recomendable es que sea de algodón y de colores suaves que lo inviten al descanso; no deben usarse materiales sintéticos ni rayas ni formas geométricas en los estampados de las sábanas o cubrecamas”.

Colores para crecer

Los niños se benefician de los colores brillantes en las áreas de juego, pero si éstos se utilizan en la habitación del bebé, pueden convertirse en elementos excesivamente estimulantes, al punto de que no descansará bien y se puede tornar irritable, impidiéndole conciliar el sueño profundo, condición indispensable para su crecimiento.

Blanco afirma que las tonalidades empleadas para recubrir las paredes del recinto deben ser suaves:
“Yo siempre recomiendo un color neutro como arena o mantecado y si utilizo las cintas decorativas las aplico pegadas al techo, no se deben colocar en la mitad de la pared y tampoco se debe pintar en dos tonos, como un azul abajo y otro color
hacia arriba, porque impide el pleno desarrollo del niño. Debe respetarse el ciclo de la naturaleza: que no se mezclan el azul con el rojo, ni el verde con el blanco, ni amarillo y verde; las combinaciones serán amarillo con blanco, o amarillo con naranja, y azul con verde, o verde con rojo; de esta manera estamos en equilibrio”.

La energía del fuego

La luz genera más chi tipo yang y esta energía se asocia con la fuerza del
fuego, por eso en la habitación del bebé
es aconsejable que la iluminación sea
de dos tipos: una en el centro del techo,
y otra pequeña en una de las paredes
del cuarto. Esta última se puede utilizar en el caso de que el niño necesite cuidados durante la noche, sin tener que ser incomodado con la luz más fuerte. Además, una habitación en penumbra permite que el pequeño concilie
mejor el sueño. Las cortinas son necesarias para controlar la entrada de luz natural durante el sueño diurno.
Se recomienda que se usen de tela y no las persianas; eso sí, es imprescindible mantenerlas siempremuy limpias, para que no atrapen el polvo, evitando las alergias.

Juguetes con discreción

La regla es poner los juguetes necesarios para mantener una decoración equilibrada, sin caer en excesos. “En la habitación del pequeño es bueno colocar juguetes pero no en demasía —señala Blanco— para permitir que la energía recorra el espacio. Los juguetes deben ser placenteros que inviten al relax, no colocar objetos agresivos, como armas de guerra o soldados, o figuras de monstruos que los lleven a ser belicosos”.

Flores… pero pintadas

Barazarte y Galindo opinan que las flores en el cuarto del recién nacido sólo deben estar si son pintadas en la pared. “En ningún cuarto de bebé se debe tener flores y mucho menos plantas porque pueden generar alergias, además —como todos sabemos— producen dióxido de carbono que afecta la salud de las personas. En las clínicas los ramos que les llegan a las mamás son colocados fuera de la habitación. Las flores sólo se recomiendan en los cuartos de los enfermos adultos, porque emiten energía yang, de la cual ellos carecen y les hace tanta falta”.

Los ruidos internos

El silencio no existe en la naturaleza, porque el viento se encarga de mover todas las cosas, por eso cuando alguien dice que le agrada el silencio, está diciendo que le gustan los sonidos a los que está acostumbrado, ya que le conectan
con la vida exterior, de la cual forma parte.

Sobre la conveniencia de poner música en la habitación del bebé, Barazarte contesta: “Es muy útil cuando las mamás están muy ocupadas, porque el niño
al tener un juguete o móvil con alguna melodía se distrae, e incluso lo puede incitar al sueño. Ahora bien, a medida que va creciendo hay que ir quitándole el hábito, porque las ondas musicales son una energía muy yang, que no permiten el descanso pleno. Las habitaciones están clasificadas como yin porque es el lugar donde descansamos. Esto significa que no debe haber ruidos mientras dormimos”.

¡A raya con la electricidad!

Los campos electromagnéticos envuelven todo aquello que emplee o transporte electricidad, por eso la permanente exposición a ellos deforma el chi de cualquier persona, poniendo en riesgo su tranquilidad física y emocional. Por tanto en la habitación del bebé es preferible evitar los televisores, las computadoras y los videojuegos, porque le pueden producir problemas de salud, falta de sueño, intranquilidad, entre otras cosas.

Imprescindibles

›› Para los especialistas Mabel Barazarte y Gonzalo Galindo, éstos son alguno de los objetos que no deben faltar en la habitación del pequeño: una foto con papá y mamá, un radiotransmisor, un móvil en la cuna, protector
en las barandas de ésta, una lamparita, una mecedora, un cuadro con dibujos infantiles y una alfombra de goma con letras.

Seguridad

›› Es conveniente usar pinturas no tóxicas, protectores de enchufes, guardar bien los medicamentos y otros materiales que el bebé pueda llevar a la boca. Evitar los objetos de cristal, de cerámica, u otros que puedan romperse. Todo cuidado es poco a la hora de proteger al infante.

Casos especiales

La arquitecto Audrey Blanco ofrece recomendaciones para casos especiales:

›› Si el bebé nació por cesárea se debe evitar el color rojo, es decir, todo lo que se relacione con cuchillos o sangre, pues le recordará su nacimiento y eso lo puede
asustar

››Si nació con el cordón umbilical alrededor del cuello, se deben evitar los espacios cerrados y llenos de juguetes; esto podría recrearles los momentos de su nacimiento, donde venía con peligro de asfixiarse

›› Los que nacieron prematuros o tardíos no se les debe colocar relojes en el cuarto

›› Y aquellos que tuvieron peligro de muerte, de ellos o de su madre, deben tener una bella afirmación en su habitación, por ejemplo: “El universo está completo desde que yo nací”; los padres pueden escribir las frases positivas que deseen

Beatriz García Cardona
www.eluniversal.com/estampastematica

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