La mayoría de las herramientas que, como adultos, nos hacen falta para tener una vida plena, las adquirimos durante la infancia.
El trato cariñoso y respetuoso, la confianza y el amor son ingredientes básicos para el desarrollo desde la infancia. Sentirnos constantemente criticados o ignorados por unos padres que siempre esperan algo distinto o mejor de nosotros, hará que crezcamos con una gran inseguridad y una estima muy bajita, lo que se traducirá en un niño lleno de problemas y en un adulto, inseguro y cargado de temores.
Algunos valores éticos
El sentido de la responsabilidad. No podemos pretender que un niño pequeño al que le hemos solucionado todos los problemas, asuma algunas responsabilidades en la adolescencia. En lugar de rechazar su ayuda, permíteles participar en algunas labores en casa. Así aprenderán que las tareas son de todos, y que colaborando se terminan mas rápido.
El desarrollo de la gratitud. Antes inclusive de que aprenda a hablar, debemos dar las gracias por él, dejando muy claro que aquello que recibe es producto del esfuerzo de alguien y que éste merece su agradecimiento.
Nuestra actitud les sirve de ejemplo, por ello, además de dar las gracias, debemos enseñarles a pedir con un “por favor” y a disculparse. Pedirles perdón a nuestros hijos no es perder autoridad, sino mostrarles respeto y que todos podemos equivocarnos y rectificar.
Aprender a ser justos. Cuando se presentan las peleas entre hermanos, en lugar de darle la razón al mayor, o al menor, a pesar de que haya cometido un error, es importante enseñarles a reflexionar acerca de lo sucedido. Que aprendan a ponerse en el lugar del otro, y que juntos encuentren una buena solución para sus problemas. Ser justo es la suma de otros valores como la comprensión, la confianza y el respeto a las diferencias.
www.maytte.com