Poseer un pequeño mundo marino implica mucha responsabilidad. De lo contrario, la vida de los seres que lo habitan corre peligro.
Las peceras pueden considerarse como un elemento decorativo o un instrumento de relajación, pero al margen del uso que se les dé no hay que olvidar la obligación y responsabilidad de cuidar de los seres que la habitan.
El origen de los pequeños acuarios se remonta a la antigüedad misma, ya que han encontrado datos de pueblos chinos que poseían los conocimientos necesarios para mantener en cautiverio distintas clases de seres acuáticos.
Poseer una pecera va más allá de colocar peces en agua y ya. El tener una en casa requiere de muchos cuidados, conocimientos, responsabilidades y, sobre todo, amor por la naturaleza.
Es importante asesorarse bien antes de instalar y poblar una pecera. Es recomendable conocer las especies que se desee tener y documentarse sobre los cuidados específicos que necesitan.
Por otro lado, el profesional recomienda utilizar agua que no tenga cloro, ya que éste es sumamente dañino para los peces. Lo más conveniente es usar agua del grifo y dejarla 24 horas rezagada para introducirla en los acuarios.
Los elementos básicos para comenzar son los siguientes:
• Una pecera de vidrio grueso.
• Agua purificada o rezagada.
• Acondicionador, que equilibra o anula los niveles de cloro y protege las membranas mucosas del pez.
• Una red de buena calidad para evitar daños en los peces.
• Termostato. El aire del ambiente afecta considerablemente la temperatura del agua.
• Filtros adecuados al tamaño de la pecera, que oxigenan el agua y mantienen el entorno libre de impurezas.
• Alimento que no se disuelva y que contenga los nutrientes necesarios para alimentar correctamente al pez.
• Luz artificial que resaltan el color de los peces y los anima.
• Y mucha vocación.
Consejos para el mantenimiento
1)
Agua: Nunca se debe de cambiar más del 40% del agua contenida en la pecera de una sola vez.
2)
Contenido: Se debe de tener el cuidado de no desocupar todo el contenido del acuario para limpiarlo. Esto causa un estrés innecesario a los peces y perturba el balance biológico del mismo.
3)
Mitad: Se debe cambiar solamente la mitad del material filtrante para mantener el balance creado por el entorno de los peces.
4)
Limpieza: Jamás se deben de utilizar productos irritantes como el jabón o detergentes para limpiar el depósito o los productos utilizados dentro o alrededor de éstos.
5)
Precaución: Cuando limpie por dentro los vidrios del acuario, se debe evitar levantar las piedras del fondo por que estos pueden rayar los cristales.
6)
Contacto: Se debe limitar la introducción de las manos en el agua. El aceite o cualquier material de fuera puede causar enfermedades a los peces.
7)
Agua: No hay que rellenar el agua que se evapora, porque las impurezas quedan en el líquido que no se evaporó. Por eso, es necesario cambiar el agua, no sólo rellenarla.
8)
Adornos: La grava y adornos que ambientan y decoran la pecera deberán ser exclusivos para pecera. No todos los accesorios son elaborados bajo las normas más óptimas para las mismas y, con el paso del tiempo, contaminan el agua
9)
Cuidados: La limpieza de las peceras debe hacerse cada 15 días por medio de un sifón o bomba de succión especial, para retirar heces o alimentos externos que se incorporaron al ambiente.
La alimentación
El alimento recomendado para peces ha de contener proteínas al 45 ó 50%, aunque los alimentos para los que comen verduras deberán contener un porcentaje menor. Los copos resultan completos para una dieta general, aunque ésta ha de llevar suplementos ocasionales de materia viva o preparados. Estos copos flotan en el agua, y los peces aprenden pronto a comerlos. Si son de buena calidad, los copos no ensombrecerán el agua, aunque no sean comidos pronto, y tampoco supone daño alguno si permanecen flotando varios minutos. Sin embargo, hay que cuidar de que no queden demasiados residuos, pues se descompondrán y polucionarán el tanque.
Los alimentos deshidratados y granulados son adecuados para los peces grandes, aunque si están bien molidos, pueden resultar de fácil digestión para peces pequeños. Pueden contener insectos molidos, huevos de pescado, atún, carne, harina de trigo, espinacas, huevo, algas secas... Así, se ajustan a peces carnívoros y vegetarianos.
Los alimentos congelados y enlatados tienen una gran variedad: algas, plancton, gambas en salmuera, otras gambas e incluso pequeños peces. Constituyen una valiosa aportación al menú, sobre todo porque algunas variedades han sido esterilizadas con rayos gamma. También es posible incluir en la dieta del pez alimentos congelados destinados al consumo humano, como gambas, camarones, cangrejos, langostas, espinacas, guisantes... siempre y cuando se troceen teniendo en cuenta el tamaño de los pequeños "gourmets"