jueves, 17 de mayo de 2007
Publicado por vivealdia @ 7:15 PM  | Bienestar
 | Enviar
La música no sólo amansa a las fieras, en las que a veces parecen convertirse nuestros hijos.
También influye positivamente en su estado de ánimo, emociones y actividad mental.


Las melodías del gran compositor austriaco son una de las más eficaces para estimular el desarrollo cerebral de los niños, desde sus edades más tempranas, con incluso meses de vida.

Toda la música de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo 1756-Viena 1791) tiene un poderoso efecto sobre las habilidades cerebrales, en especial la Sonata para dos pianos en Re Mayor ó K448, la cual parece mejorar la concentración, aumentar la creatividad y capacidad intelectual, además de mejorar el razonamiento espaciotemporal, la percepción espacial y la expresión verbal.

Es lo que afirman los conocedores del denominado "Efecto Mozart", el incremento de la energía cerebral, el rendimiento intelectual y las habilidades para visualizar e imaginar formas espaciales, que se produce cuando se escuchan las melodías del compositor austriaco.

Los efectos beneficiosos de los sonidos musicales de Mozart, fueron descubiertos hace mas de cuatro décadas por el médico otorrinolaringólogo francés, Alfred Tomatis, y desde entonces se aplica el método que lleva su nombre en más de 250 centros en el mundo.

¿Qué tiene de especial la música de Mozart?

Según Tomatis, "hay en todas sus frases, ritmos y secuencias una sensación de libertad y rectitud que nos permite respirar y pensar con facilidad.

Nos transmite algo especial que pone en evidencia nuestro potencial creativo y nos hace sentir como si fuéramos los propios autores de lo que escuchamos".

Los estudios médicos confirman el potencial de las piezas de Wolfgang Amadeus Mozart para fortalecer la mente y la salud, incluso en los recién nacidos.

Las enfermeras del Hospital Universitario La Fe, en Valencia, España, han estudiado los beneficios de la música en los niños prematuros y bebés con síndrome de abstinencia, comprobando que la melodía mejora la frecuencia cardiaca y el nivel de oxígeno del recién nacido ingresado.

Ello produce un estado de relajamiento mayor y un sueño mucho más tranquilo.

Los bebés y los clásicos

Contaron con 40 niños prematuros de entre 28 y 30 semanas y con cuatro que sufrían síndrome de abstinencia. Les ponían música de Mozart, Vivaldi o Brahms tres veces al día durante una hora, con la cual se calmaban, dormían mejor, mejoraba su oxigenación y se mitigaba mucho su irritabilidad.

Desde que se realizó la investigación, en la Unidad de Neonatos de La Fe se utiliza la música como una herramienta para cuidar a los bebés, y se aprovecha el conocido y estudiado "efecto Mozart", que demuestra que los bebés que escuchan música del compositor austríaco en el vientre de la madre a partir de la semana 23-24 de gestación lloran menos, duermen más, ganan mejor peso y tienen mejor plasticidad cerebral tras el nacimiento.

Otro trabajo dirigido por el doctor Laurel Trainor, profesor de Psicología, de la Universidad McMaster, en Ontario, Canadá, ha constatado cómo responde el cerebro infantil cuando se toman clases de música y las diferencias existentes entre los niños que acuden a las escuelas que siguen el método del doctor Suzuki y aquellos que nó.

Este sistema, desarrollado por el violinista Shinichi Suzuki, se basa en la idea de que todos los niños tienen talento para hacer aquello que se propongan, y si son capaces de aprender correctamente su lengua materna, también pueden interiorizar el lenguaje musical.

La investigación de este sistema con el que los niños entran toman contacto con la música a los dos o tres años, se efectuó con 12 niños de entre 4 y 6 años, la mitad de los cuales recibió durante un año de clases del método Suzuki mientras que el resto no recibió formación musical.

Al analizar sus procesos cerebrales, por medio de una prueba de imagen denominada magneto-encefalografía, se comprobó que el hemisferio izquierdo de los niños que tocaron el violín estaba más desarrollado en comparación con el de los que no recibían clases.

Según el autor del estudio también se comprobó que los pequeños que tocan, al año, mejoran su retentiva y sus habilidades no musicales, como las matemáticas, el conocimiento espacial o la memoria verbal.

elsentinel.com / María Jesús Ribas
EFE REPORTAJES


El Método Suzuki: talento musical